Carrera Chaski – Sayari Campo Burbano

Este año se realizó la Tercera Carrera Chaski, en San Agustín Huila, un encuentro que realizan los Yanakuna Mitmak en conexión con sus raíces, con su historia, con la esencia de su ser Runa (originario). es una propuesta para conocer más de cerca el legado ancestral y desde allí aportar en la construcción de la nueva humanidad. Consiste en realizar un recorrido desde un punto hasta otro, con el propósito de llevar y entregar un mensaje a una o varias personas. Este recorrido se realiza en cuatro equipos organizados previamente, según cada elemento de la naturaleza, en compañía de la simbología (whipala), las plantas medicinales, waras -bastones de guardia- y el fuego ceremonial.

En el antiguo Tawantinsuyu, los chaski eran mensajeros que recorrían grandes distancias llevando consigo mensajes importantes para el Inca. Estos mensajes podían incluir temas de carácter organizativo, político, "militar" o noticias importantes. Estos mensajeros eran personas preparadas tanto física como espiritualmente capaces de cumplir con los mandatos establecidos para recorrer estas rutas, y así garantizar la veracidad y puntualidad del mensaje a transmitir.

Ser chaski no solamente es el corredor. Es también aquel que ha sabido despertar y corresponder a sus talentos, en la música, la danza, la preparación de los alimentos, la enseñanza, el trabajo en la tierra y el arte en general. Es decir, el chaski representa al mismo tiempo la persona que transmite un buen mensaje a los que le rodean e influye de manera positiva en su entorno. Hoy en día, los yanakuna siguen valorando la fortaleza, inteligencia y voluntad de los antiguos chaskis, para comunicar con veracidad lo que estaba sucediendo en el territorio y así permitir el orden y armonía del mismo.

Los Yanakuna Mitmak en el Macizo Andino Amazónico Colombiano han venido despertando sus raíces milenarias, sintiendo a los cerros, ríos y montañas que nos dan la vida. En compañía de sus mayores y las plantas sagradas, han ido escuchando lo que necesita el territorio, lo que grita la Madre Tierra y lo que es importante fortalecer en este tiempo y realidad actual.  Así mismo, siguen trayendo a la memoria de las nuevas generaciones la importancia de ser chaski no solo como mensajero, sino como ejemplo de vida dentro de la misma comunidad. Siguen aplicando sus enseñanzas en la vida cotidiana y compartiendo mensajes al mundo sobre su existencia como pueblo originario y acerca del cuidado de la madre tierra.

La ruta fue desde el Estrecho del Magdalena, lugar que los abuelos llaman el "Canal de Parto", pasando por la Plaza Cívica de San Agustín para luego terminar en la Yachay Wasi Yanakuna. La carrera estuvo acompañada de rituales para despertar el territorio y señales enviadas por la Pachamama.

Debido a los hechos de violencia que se vienen presentando hacia los territorios indígenas, la falta de atención a la niñez y juventud perteneciente a comunidades étnicas, la planeación de megaproyectos que atentan contra la vida y el cauce natural del río Magdalena, las comunidades indígenas del sur del Huila levantan múltiples voces para hacer sentir que aún perviven como comunidades y que siguen dispuestos a defender el río Magdalena (YUMA), en oposición rotunda a los megaproyectos de represas que actualmente tienen en mira a este lugar, los cuales proponen desviar el cauce natural del río.

Atendiendo a los principios y mandatos de la Madre Tierra los Yanakuna Mitmakuna ejercen su papel de ser guardianes del agua, y como originarios de este territorio del Macizo salen a dejar un mensaje a la población en general, sobre las desventajas que trae esta propuesta para el mantenimiento de la vida en el territorio y las implicaciones que trae el desarrollo de estas propuestas, no solo para este, sino para el país en general.

Es pertinente seguir fortaleciendo la identidad cultural de los pueblos indígenas porque es desde allí de donde surgen las nuevas semillas de conciencia que permitirán entender de otra manera la dinámica de la vida y la importancia que tiene la naturaleza para la existencia del ser humano.

Además de fortalecer la identidad cultural de los territorios, con este encuentro se permite dar voz a quienes no pueden comunicarse de la misma manera que nosotros: los animales, las plantas, el río, la montaña que desde siempre nos han permitido existir. Desde la cosmovisión de los pueblos ancestrales todo lo que observamos tiene vida y se comunica: las piedras, los árboles, el agua, la tierra, el fuego, el aire. Por ello, es importante seguir compartiendo esta forma de ver el mundo y de esta manera aprender a co-existir en armonía con todo lo que nos rodea.

Es necesario que otras personas se informen sobre la realidad que atraviesa el territorio, ya que por desinformación, falta de comunicación e interés por parte de las autoridades no se genera este diálogo que permite observar de una manera crítica la situación de los territorios, como fruto de las acciones que nosotros mismos realizamos en su contra.

La carrera chaski se realiza de manera ceremonial para fortalecer la educación propia, una que permita que las nuevas generaciones se apropien de su legado cultural y espiritual. También se quiere seguir fortaleciendo la memoria para recordar todo aquello que proporciona armonía y sanación, no solo a nosotros mismos, sino al territorio.

Se quiere que niños, niñas, jóvenes sigan alimentando sus saberes con estos recorridos que invitan al compartir de las enseñanzas de maestros mayores que son las lagunas, montañas y ríos. Queremos aportar al afianzamiento de los lazos entre el ser humano y la naturaleza, porque ella merece un cambio de conciencia en nosotros para cuidarla y no seguirla envenenando.

Corremos para encontrar armonía y exigir respeto a los derechos de los niños, niñas y jóvenes indígenas. Corremos para hacer homenaje a los conocimientos que aún perviven entre la gente, para visibilizar sus realidades, y levantar la voz de denuncia frente a todas aquellas actividades que atentan contra la pervivencia de los pueblos originarios. Como guardianes del Agua y originarios del macizo convocamos a a todos los que sientan el llamado a unirse en este encuentro, que busca mejorar la actitud con la madre tierra y compartir sus saberes para tener una vida más alegre y respetuosa.

Ser chaski es ser atleta del despertar espiritual, es hablar con el camino, con el viento, la montaña, el río, con el propio corazón, con lo que soñamos para las familias, comunidades y el universo. Por eso se comparte la preparación de alimentos, la música, los saberes, el arte en general.

El chaski representa a la persona que transmite un buen mensaje a los que le rodean e influye de manera positiva en su entorno. Hoy en día siguen valorando la fortaleza, inteligencia y voluntad de los antiguos chaskis para comunicar con veracidad lo que estaba sucediendo en el territorio y así permitir el orden y armonía del mismo.

 

Sayari Campo Burbano
warmi yanakuna, bióloga
Fundación Sol y Serpiente / Inti Amaru

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