Los relatos del Amauta en vísperas de Inti Raymi: Bienvenida al nuevo ciclo — Apilaresluz

A pocos días del solsticio de verano en el hemisferio sur, compartimos este Tejido Textual que nos remite a las festividades celebradas alrededor de la llegada de las estaciones, ritos recurrentes en la humanidad y su historia. Estas celebraciones revelan nuestra natural conexión con el hábitat y la consciencia de un lugar que nos recibe. Este relato literario nos remite al espacio y tiempo de la Abya Yala Inca, a las formas como estos pueblos recibían el solsticio. La fiesta alrededor del sol deja de supeditarse a los favores que el más grande astro provee a los seres que habitan la tierra, a las cosechas que su luminosidad permite: es también la fiesta alrededor de un inicio nuevo donde reina la vida en todas sus formas y el agradecimiento por recibir, día tras día, fuerza para transitar este plano. Hoy estas festividades perviven en casi todo el continente como reminiscencia y voz de un territorio que reconoce la fortaleza de la vida a través de la vida misma.

Inti, señor de señores, junto a Wiracocha, entre las esferas de lo visible: hanaq, kay y ukupacha, reinan en el inconsciente colectivo de todo el hemisferio sur de nuestro continente; su culto y ritos, el nacimiento mismo de los suyus y todo su esplendor oscilan entre estos espacios. Así es que, luego de las lluvias, de los carnavales donde se liberan las fuerzas a veces incomprendidas de Ukus, Hanaqpacha, el lugar donde habitan Inti, Killa y todos los brillos mutables, comienzan su fiesta alrededor del astro más venerado.

En otros tiempos, los suyus se congregaban en Huacaypata, hoy Plaza Mayor de Cusco, y cada uno representado por su linaje, rendían tributo a la llegada del Niño Inti por la bendición de un nuevo comienzo. Se elevaba la sangre fresca y palpitante de una alpahaca como ofrenda al recién nacido, el niño sol y el inicio de un nuevo ciclo conforme al espíritu mismo de la chakana:

Luego de la osadía del Colibrí, la responsabilidad del Cóndor y habiéndose instalado los nuevos hombres con sus armas, Kay quedó desconectado del cielo. Yo era un niño, y en los recovecos del bosque pude siempre volver a acicalarme las alas y acercarme a Hanaq y, sobre todo, a Killa. Si los nuevos hombres me hubiesen descubierto en algún descenso, estaría bajo sus manos. Inti me resultaba imposible, la claridad del día también. Los campos no dejaban de dar frutos, y aun así el brillo de Kay decaía. Sabía mi sangre que debía mi pueblo volver a rendirse ante Inti, y Killa lo consentía. En el correr del tiempo me hice grande y me abracé a todos los Apus. Caminé y caminé; ese era mi destino. Fui Ukuku y fui nube, fui silencio y esperé por largos ciclos el nuevo día.

Cuando desperté los torrentes destellaban, el cielo era azul y otra nube se posaba sobre Inti, para no encandilarme. Cuando ya estuve listo, la nube se disipó y ahí pudo Inti sonreírme. Su brillo era tal que mi cuerpo se hincó; con sus rayos arropó mi cuerpo y me puso erguido. Las hojas se abrieron, los animales comenzaban sus migraciones. Cuando mi cuerpo quedó totalmente erguido, pluma a pluma me alcé en la plenitud del hanaq. Inti nunca pronunció mensaje, le bastó con envolverme. Cuando Inti lo creyó suficiente, yo descendí. También él fue resguardándose entre las faldas de los Apus donde antes también me guarecía, y dejó entrar a Killa con su noche. Killa envió ante mí un par de búhos para retirarme, pluma a pluma, las alas. No hubo dolor. Luego encendió un arbusto con luciérnagas para que me acompañaran en el sueño. A la mañana siguiente y luego del baño, comencé a caminar hacia mi gente. A mi lado, y sin asomo de temor, cabalgaba la alpahaca.

Era Inti de nuevo un niño, otro ciclo comenzaba.

 

Tania del Pilar / Apilaresluz
@irregular_variete
2019


Diccionario

Inti: Astro Sol, importante deidad masculina en la espiritualidad andina.

Wiracocha: la deidad principal del Quri Kancha, el Templo Dorado donde se erigía el panteón de los dioses en épocas del Tawantinsuyu. Allí se ofrendaba al Inti y a los demás dioses de los pueblos sometidos por el Inca para que le rindieran tributo a través de la minga.

Hanaq: alturas, cielo. Hanaq pacha es la esfera superior, donde habitan la luna, el sol, las estrellas.

Kay pacha: este plano, este mundo, esta esfera terrenal donde habitan humanos, plantas y animales.

Uku pacha: esfera intraterrenal, las dimensiones profundas del mundo subterráneo relacionadas con lo oscuro y desconocido.

Suyu: regiones del Tawantinsuyu. Signfica también dirección.

Killa: Luna

Chakana: Cruz del Sur, relacionada con la constelación, las cuatro direcciones y los cuatro animales totémicos de cada dirección, a saber: colibrí-norte, cóndor-este, puma-oeste, serpiente-sur.

Ukuku: oso de anteojos y  personaje mitológico del Qoylloriti, importante festividad andina.

Apus: significa Señor, espíritus masculinos de altas montañas, autoridades espirituales.

 

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