Carrera Chaski – Sayari Campo Burbano

Este año se realizó la Tercera Carrera Chaski, en San Agustín Huila, un encuentro que realizan los Yanakuna Mitmak en conexión con sus raíces, con su historia, con la esencia de su ser Runa (originario). es una propuesta para conocer más de cerca el legado ancestral y desde allí aportar en la construcción de la nueva humanidad. Consiste en realizar un recorrido desde un punto hasta otro, con el propósito de llevar y entregar un mensaje a una o varias personas. Este recorrido se realiza en cuatro equipos organizados previamente, según cada elemento de la naturaleza, en compañía de la simbología (whipala), las plantas medicinales, waras -bastones de guardia- y el fuego ceremonial.

En el antiguo Tawantinsuyu, los chaski eran mensajeros que recorrían grandes distancias llevando consigo mensajes importantes para el Inca. Estos mensajes podían incluir temas de carácter organizativo, político, "militar" o noticias importantes. Estos mensajeros eran personas preparadas tanto física como espiritualmente capaces de cumplir con los mandatos establecidos para recorrer estas rutas, y así garantizar la veracidad y puntualidad del mensaje a transmitir.

Ser chaski no solamente es el corredor. Es también aquel que ha sabido despertar y corresponder a sus talentos, en la música, la danza, la preparación de los alimentos, la enseñanza, el trabajo en la tierra y el arte en general. Es decir, el chaski representa al mismo tiempo la persona que transmite un buen mensaje a los que le rodean e influye de manera positiva en su entorno. Hoy en día, los yanakuna siguen valorando la fortaleza, inteligencia y voluntad de los antiguos chaskis, para comunicar con veracidad lo que estaba sucediendo en el territorio y así permitir el orden y armonía del mismo.

Los Yanakuna Mitmak en el Macizo Andino Amazónico Colombiano han venido despertando sus raíces milenarias, sintiendo a los cerros, ríos y montañas que nos dan la vida. En compañía de sus mayores y las plantas sagradas, han ido escuchando lo que necesita el territorio, lo que grita la Madre Tierra y lo que es importante fortalecer en este tiempo y realidad actual.  Así mismo, siguen trayendo a la memoria de las nuevas generaciones la importancia de ser chaski no solo como mensajero, sino como ejemplo de vida dentro de la misma comunidad. Siguen aplicando sus enseñanzas en la vida cotidiana y compartiendo mensajes al mundo sobre su existencia como pueblo originario y acerca del cuidado de la madre tierra.

La ruta fue desde el Estrecho del Magdalena, lugar que los abuelos llaman el "Canal de Parto", pasando por la Plaza Cívica de San Agustín para luego terminar en la Yachay Wasi Yanakuna. La carrera estuvo acompañada de rituales para despertar el territorio y señales enviadas por la Pachamama.

Debido a los hechos de violencia que se vienen presentando hacia los territorios indígenas, la falta de atención a la niñez y juventud perteneciente a comunidades étnicas, la planeación de megaproyectos que atentan contra la vida y el cauce natural del río Magdalena, las comunidades indígenas del sur del Huila levantan múltiples voces para hacer sentir que aún perviven como comunidades y que siguen dispuestos a defender el río Magdalena (YUMA), en oposición rotunda a los megaproyectos de represas que actualmente tienen en mira a este lugar, los cuales proponen desviar el cauce natural del río.

Atendiendo a los principios y mandatos de la Madre Tierra los Yanakuna Mitmakuna ejercen su papel de ser guardianes del agua, y como originarios de este territorio del Macizo salen a dejar un mensaje a la población en general, sobre las desventajas que trae esta propuesta para el mantenimiento de la vida en el territorio y las implicaciones que trae el desarrollo de estas propuestas, no solo para este, sino para el país en general.

Es pertinente seguir fortaleciendo la identidad cultural de los pueblos indígenas porque es desde allí de donde surgen las nuevas semillas de conciencia que permitirán entender de otra manera la dinámica de la vida y la importancia que tiene la naturaleza para la existencia del ser humano.

Además de fortalecer la identidad cultural de los territorios, con este encuentro se permite dar voz a quienes no pueden comunicarse de la misma manera que nosotros: los animales, las plantas, el río, la montaña que desde siempre nos han permitido existir. Desde la cosmovisión de los pueblos ancestrales todo lo que observamos tiene vida y se comunica: las piedras, los árboles, el agua, la tierra, el fuego, el aire. Por ello, es importante seguir compartiendo esta forma de ver el mundo y de esta manera aprender a co-existir en armonía con todo lo que nos rodea.

Es necesario que otras personas se informen sobre la realidad que atraviesa el territorio, ya que por desinformación, falta de comunicación e interés por parte de las autoridades no se genera este diálogo que permite observar de una manera crítica la situación de los territorios, como fruto de las acciones que nosotros mismos realizamos en su contra.

La carrera chaski se realiza de manera ceremonial para fortalecer la educación propia, una que permita que las nuevas generaciones se apropien de su legado cultural y espiritual. También se quiere seguir fortaleciendo la memoria para recordar todo aquello que proporciona armonía y sanación, no solo a nosotros mismos, sino al territorio.

Se quiere que niños, niñas, jóvenes sigan alimentando sus saberes con estos recorridos que invitan al compartir de las enseñanzas de maestros mayores que son las lagunas, montañas y ríos. Queremos aportar al afianzamiento de los lazos entre el ser humano y la naturaleza, porque ella merece un cambio de conciencia en nosotros para cuidarla y no seguirla envenenando.

Corremos para encontrar armonía y exigir respeto a los derechos de los niños, niñas y jóvenes indígenas. Corremos para hacer homenaje a los conocimientos que aún perviven entre la gente, para visibilizar sus realidades, y levantar la voz de denuncia frente a todas aquellas actividades que atentan contra la pervivencia de los pueblos originarios. Como guardianes del Agua y originarios del macizo convocamos a a todos los que sientan el llamado a unirse en este encuentro, que busca mejorar la actitud con la madre tierra y compartir sus saberes para tener una vida más alegre y respetuosa.

Ser chaski es ser atleta del despertar espiritual, es hablar con el camino, con el viento, la montaña, el río, con el propio corazón, con lo que soñamos para las familias, comunidades y el universo. Por eso se comparte la preparación de alimentos, la música, los saberes, el arte en general.

El chaski representa a la persona que transmite un buen mensaje a los que le rodean e influye de manera positiva en su entorno. Hoy en día siguen valorando la fortaleza, inteligencia y voluntad de los antiguos chaskis para comunicar con veracidad lo que estaba sucediendo en el territorio y así permitir el orden y armonía del mismo.

 

Sayari Campo Burbano
warmi yanakuna, bióloga
Fundación Sol y Serpiente / Inti Amaru

Reminiscencias del Valle Sagrado y el mensaje del Cóndor – Apilaresluz

esta historia nos trae recuerdos del pasado andino, retornando al tiempo / espacio de los antepasados, los hijos del inti (sol) que vivieron bajo la confederación del tawantinsuyo: "tawa" significando un grupo de cuatro elementos. el mal llamado imperio inca, fue en realidad un tiempo de prosperidad y abundancia para la gente de la imponente cordillera de los andes, que logró superar todas sus dificultades para habitarla. aprendieron los secretos de las montañas, las nubes, las plantas sagradas, kokamanta y wachuma, aprendieron a cruzar distancias y a unir territorios en armonía y convivencia. nos dejaron el legado de los chaskis y del inca al cual hoy nos transporta este texto.

Por la ruta de los chaskis, comunicó El Inca que las tropas de los forasteros avanzaban más rápido de lo previsible. Así, ante la inminente conquista, piedra a piedra, avanzaron ellos también en la construcción de la hermana sagrada de Machu pichu, Choquequirao, último bastión de la resistencia inca y los hijos del sol; el lugar elegido por el imperio amerindio para salvaguardar los mejores exponentes de su linaje y su sangre.

Choquequirao, con más de dieciocho kilómetros de extensión, conservó la misma organización socio política de Machu Pichu. Representaba, tal como su nombre lo indica, el último aliento andino, la sincera apuesta por mantener en libertad al imperio y todos sus suyos, de "una mano" que desconocería sus maneras y frecuencia.

Para comunicarse con Choquequirao, los mensajeros de El Inca se internaban en la montaña y abrían a su arbitrio los caminos que mejor les parecieran para llevar la palabra y la ofrenda. Para ello, soportaban todos los climas y microclimas, descansaban en los lechos de los ríos, pernoctaban en la copa de los árboles que no estuvieran habitados por osos, salvaguardándose así de los animales y las aves rapaces que frecuentaban la zona. Podían ser incontables las veces que el mensaje y la ofrenda no llegaban porque el chaski erraba en el cálculo y el río se lo llevaba; porque algún animal lo tomaba como alimento o porque, simplemente, terminaba deviniendo en algún otro estado de la misma materia. El Inca y sus súbditos lo entendían, así como lo inexorable de la conquista que ya no daba tregua sino para asegurar algunos secretos y herramientas. Este era el destino del Cóndor, la suerte del cielo, y ya los Apus lo habían consentido.

Todo pasa. Todo vuelve a comenzar, todo va siempre en perfecta caída y arribo; es por lo que el Imperio Inca, que llegaba hasta más allá de lo que hoy es Tucumán y que perteneció posteriormente al virreinato de la Plata, se postró ante lo improbable y dejó clavar sobre sus cimas un hombre redentor y otro crucificado con corona de espinas. Era la misma sangre de la alpaca que bebían cada Inti Raymi, y que para los foráneos la ofrenda... era humana.

A Choquequirao la conquista llegó en otro tiempo, y muchos de sus riegos y siembras se conservaron un tanto más. De sus ritos no tengo derecho a comunicar, ya verá cada quien. Pero eso sí: allí, en medio del Apurímac bordeándole los linderos, supo el hombre pardo que ningún animal sobre la tierra volvería a beber agua como la vida. Por tal epifanía se entregó a las corrientes del río. Nunca volvió.
Lo sé porque estuve: es mi primer recuerdo luego de volver. Son más que colores y uno solo es el espíritu: Él mismo te silencia; te vuelve una con las hojas, una con el verde. No había frontera entre mi piel y la suya. Al susurrarme, la Wachuma me pidió que olvidara toda pena pues el cielo no se había rendido (el cielo desconoce cómo), y la conquista era simplemente otro giro obligado en el espiral de la vida misma.

Yo era un niño, lo sé porque estuve, y me miraba las manos también pardas y comidas por el sol. Wachuma también me dijo que a veces se equivocaba y ahora lo entiendo, ahora sé que entender la cruz estaba lejos de ser una traición y yo aprendí. Ahora sé, ahora lo recibo.

-Sin importar la altura, el cóndor siempre puede ver. -Contempla- me decía, -Ve-.

Ahora soy mujer y nadie me enseñó la lengua de las abuelas, mis abuelas. Esta es la palabra que tengo y uso para contarles el susurro que me canto cuando Wachuma se ausenta:

Y solo pido que me levanten cuando ya no los pueda sostener,
Así no más, ahí se ve. 


Glosario
Suyos
: regiones del imperio incaico.
Apu: Deidad, señor, montaña
Wachuma: Planta sagrada de los Andes
Chaski: mensajero

 

Tania del Pilar/ Apilaresluz.
escritora, poeta, artista, creadora de irregularvarietè

créditos de imagen: dibujo de Juana Londoño

La ciencia del Jaguar – Gabriela del Mar

El jaguar es un animal emblemático representante de las culturas ancestrales y biodiversidad del continente suramericano. Misticismo, magia, mito y cruda realidad se entrelazan en este ensayo de la chaski gabriela del mar, inspirado en las historias de los abuelos más poderosos de las selvas amazónicas y sus relaciones chamánicas con este animal.

“Vi las montañas que surgieron del agua, vi los primeros hombres de palo, vi las tinajas que se volvieron contra los hombres, vi los perros que les destrozaron las caras. Vi el dios sin cara que hay detrás de los dioses. Vi infinitos procesos que formaban una sola felicidad y, entendiéndolo todo, alcancé también a entender la escritura del tigre”.
— Jorge Luis Borges. La escritura del dios.

El jaguar, ser mitológico o deidad extraterrestre que bajó a la tierra para regalarle a los mayas algunos secretos sobre cómo vivir en prosperidad. En la Sierra Nevada de Santa Marta Neb-Tashi le mostró a la cultura kággaba la ubicación de los lugares sagrados donde hay que hacer ofrendas espirituales importantes, delimitados como un mapa de las constelaciones que demuestran el sabio dicho “como es arriba es abajo”.

Insignia de la biodiversidad y del simbolismo chamánico en Abyayala, el jaguar está rodeado de mitos entrecruzados con realidades que rayan en lo que para algunos podría ser absurdo. Es el felino más poderoso de la selva, pero también el más amenazado; motivo de culto, adoración y miedo desde tiempos ancestrales, por una gran variedad de pueblos originarios que habitan y han habitado las selvas por donde se pasea sigilosa su belleza.

La selva amazónica tiene tantos árboles como historias que cuentan sobre hombres que se convierten en jaguar. Estos relatos de tiempos sagrados, en los cuales se hacían acuerdos entre la humanidad y los animales, nos llevan a las épocas en que se podía convivir en armonía con el difícil entorno de entonces. La palabra sabia de los abuelos que conocen cantos, conjuros, historias y rituales para acceder a la “ciencia del tigre”, todavía es mambeada en las malokas hasta altas horas de la noche, bajo el humo espeso de la embriaguez de la coca, el tabaco y el fuego.

El rugido del jaguar llama al trueno, las manchas de su pelaje representan el cielo estrellado y su comportamiento enigmático conforma principios fundamentales que han regido el pensamiento mítico de tikunas, huitotos, andoques, ocainas y otros tantos pueblos.  Hoy en día su presencia es un indicador importante del estado en el que se encuentra la flora y fauna del territorio, pues entre más vírgenes sean las selvas que habitan, mayor su población.

Desde hace ya muchos años, los cambios que han traído la civilización y el progreso, han diezmado significativamente la existencia de los jaguares, incluyéndolos en la lista de animales actualmente en peligro de extinción. Antes que cayera sobre la selva una maldición conocida como la bonanza del caucho, y la triste etapa conocida como La Tigrillada, en la cual este animal fue duramente perseguido y cazado para el tráfico de pieles, el jaguar era visto como igual en fuerza, poder y territorialidad al ser humano. De hecho, era una dura competencia de supervivencia en la selva por la obtención de alimento material y espiritual.

En vista de que el temible poder del jaguar superaba al del hombre, cuenta la historia oral de los pueblos que se realizaron pactos con los espíritus de la selva y los animales para llegar a coexistir. Se habla aún sobre la veracidad del conocimiento que hace que los abuelos más poderosos se transformen en jaguar, alimentándose incluso de seres humanos y convirtiéndose en seres aislados del tejido social y familiar, pues en su desbordado poder son capaces de devorarlo todo y a todos. Una vez los abuelos acceden a la “ciencia del tigre” jamás vuelven a ser del todo humanos, pues sus vidas han sido entregadas por completo al poder sobrenatural de la metamorfosis chamánica.

Y así, con mirada nostálgica y voz temblorosa, estas historias se cuentan como parte de un legado oral en constante transición, tan amenazado como el jaguar de desaparecer sobre la faz de la tierra.

Ahora la preocupación más grande no es solo que ese pacto ancestral se haya roto con el Jaguar, o que disminuyan los abuelos custodios de dicho conocimiento. Preocupa más ver ante sus ojos cómo se derrumban sus culturas, cómo se deforesta la selva de saberes al mismo paso desaforado en que se están talando los árboles del pulmón del mundo.

Trágica es la historia del jaguar, pero también la de los pueblos indígenas que han permanecido en una constante lucha por no desaparecer. Quizás sea el momento de reafirmar esa alianza perdida entre dos poblaciones amenazadas: la del jaguar y la de las culturas que lo han sabido entender. Puede que en ese antiguo pacto se encuentre la magia secreta que logre salvaguardar la biodiversidad cultural y ambiental, para que sólo así podamos acaso aprender de ellos a “entender la escritura del tigre”, como bien lo dijo Borges.

 

  • Abyayala: palabra que significa Tierra en Plena Madurez, usada para denotar al continente americano de norte a sur.

 

Gabriela del Mar
@unaestrellitademar co-creadora de chaskis del caribe

Atendiendo al llamado del agua – Pipe Pedraza Gomez

un grupo de chaskis sintieron el llamado del agua y decidieron recorrer el río magdalena desde su nacimiento en el macizo colombiano, hasta la desembocadura en barranquilla. con sus bicicletas, sus instrumentos y la fuerza de sus pensamientos fueron dejando ofrenda y palabra en los lugares que recorrían, reconociendo en ellos la diversidad de todo un país. este texto es una invitación a conocer el curso de las aguas que van bajando de la gran serpiente que es el río magdalena, hasta llegar al gran vacío del mar.

En los corazones de un grupo de soñadores, se siembra el propósito de recorrer pueblos y ciudades ribereñas del río Magdalena en bicicleta, con la misión de escuchar el territorio y las historias que cuenta el río Yuma (nombre ancestral) a través de su gente. Desde de la laguna de la Magdalena, Yumamui, hasta Bocas de Ceniza o Jaba Nabuba en kogui, soñamos con unir estas voces en una sola, para que sea escuchado el río que atraviesa de sur a norte a Colombia. Aguas que alimentan cultivos y que también alimentan el pensamiento de la unión entre hombres, mujeres, niños y ancianos. Hoy miramos a nuestros ríos con ganas de trabajar por su sanación, antes que nuestros grandes tesoros queden irremediablemente al servicio de aquellos que ven a la madre agua como mercancía.

En lo que hoy es llamado Macizo Colombiano habitan los pueblos Yanakuna, Misak, Coconucos y Nasa. Los Yanakuna llaman a este territorio Papallaqta, en los límites donde colindan sus resguardos, que los hacen guardianes de las lagunas Yumamuy (Magdalena) y Kusiyaku (Santiago). En el territorio del macizo nacen los ríos más importantes del país, como lo son el Magdalena, Cauca, Caquetá y Patía. La primera historia que nos cuenta el territorio, es que estos ríos viajan en diferentes direcciones buscando el mar, para llegar a las corrientes marinas que los llevarán hasta Europa, África y Asia. Así los ríos son vistos como cordones umbilicales que desde estos páramos que conforman el Útero de la Tierra, van creando hilos de agua dulce que conectan a toda la tierra. Aquí nace el 75 % de agua que baña a Colombia. Desde este lugar sagrado lleno de lagunas y frailejones (espeletia de la familia asteraceae), con la compañía de los mayores y el permiso de los guardianes espirituales, fuimos consultando al espacio para saber si este propósito sería bien recibido. Vimos cómo el sol nos fue abriendo camino entre las lagunas para decirnos que este sueño era bienvenido. Desde allí comenzamos a caminar en busca de la gente que se encuentra en los diferentes territorios, los que piensan a favor de la vida en medio de la constante amenaza del saqueo y la destrucción de nuestros recursos naturales.

En el sur y centro del Huila, al suroccidente del país, nos encontramos ante una gran lucha por la defensa del río por parte de diferentes colectivos de la región entre pescadores, campesinos, sabedores de la tierra, académicos y jóvenes que después de experimentar las afectaciones de la represa del Quimbo en la región, decidieron caminar bajo la consigna de LA VIDA NO SE REPRESA, con el fin de defender su territorio y frenar el Plan Maestro de Aprovechamiento del Río Magdalena. Éste fue diseñado por HydroChina International Engineering Co., Ltd. desde los años 70, pensando en el río Magdalena como fuente de energía hidroeléctrica con más de 17 represas en su cuenca y más de 50 pequeñas centrales hidroeléctricas en las vertientes del gran río-vena, represando las aguas para la generación de energía y, asimismo, generando reservas de agua para la explotación petrolera por medio del fracking en propuestas proyectadas para la región.

La represa del Quimbo trajo grandes afectaciones para los campesinos y pescadores de la región, generando un gran desplazamiento y devastación de comunidades, flora y fauna. Después de que sus campos fueran inundados por el proyecto, haciendo del río un gran estanque de mas de 8000 hectáreas, actualmente las comunidades se siguen organizando por medio de diferentes acciones gestadas en la región. Desde la pedagogía ambiental por medio del artes, las mingas comunitarias y vías de hecho, comunidades como las de Oporapa y Pitalito, lograron que la multinacional Emgesa retirara la solicitud de licencia ambiental de la represa de Oporapa. Hoy la gente de Tinama esta atenta a lo que pasa en torno a la represa de Pericongo, que es el proyecto vigente que amenaza al río.

Este territorio hace un llamado, para que acompañemos todos los procesos populares que defienden la vida ante la gran destrucción traída por las represas. Estas comunidades, hoy se intentan organizar con mayor firmeza en las riberas de la parte alta del río Yuma levantando un grito de resistencia a favor de la vida.

En la parte mas baja del río también se ven las afecciones de lo que esta sucediendo en la parte alta, pues todo está conectado. En los momentos en que abren las compuertas de las represas, las comunidades de estas riberas pueden ver como sube el caudal del río, llevando consigo grandes cantidades de basura. No está de más mencionar que en esta región la violencia ha dejado una huella imborrable. Allí se gestan procesos de memoria, pues está fuertemente amenazada por los proyectos de navegabilidad que se contemplan en el Plan Maestro. Haciendo del río una gran vía de transporte fluvial, embarcaciones de gran magnitud llevaran consigo los minerales explotados de nuestras montañas y páramos, ya que el bloque de fracking más grande del país está proyectado para la región petrolera de Barrancabermeja, el lugar mas contaminado de toda la cuenca del río. Crece la preocupación al ver cómo avanza el dragado y al ver como, a paso agigantado, avanza también el monstruo del fracking, dejando pocas o ninguna alternativa para generar una economía sostenible en la región.

Al avanzar en este camino nos encontramos con la grandeza de las ciénagas, grandes filtros de agua lluvia que producen un sentimiento de poder y elegancia, en lugares donde habita el espíritu del agua, los cuales se ven fuertemente amenazados por la ganadería extensiva. Este ecosistema es estratégico para la filtración del agua a los acuíferos y ellas, las grandes ciénagas, nos piden que las miremos de nuevo haciendo un llamado a cuidar estas grandes cunas de agua del Magdalena medio.

Cuentan las historias que en el Banco se genero un encuentro entre indígenas y afrodescendientes, quienes dieron vida a la cumbia enriqueciendo los sonidos de las gaitas y los tambores provenientes de los Montes de María, región musicalmente prolífera entre el mar caribe y el río Yuma. Cuando el magdalena llega a Barranquilla, trae consigo las aguas de toda Colombia mezcladas con las del Cauca. A estos ríos hermanos llegan las aguas de las cordilleras ye juntos buscan el mar para llegar hasta Bocas de Ceniza, lugar que para los hermanos mayores de la Sierra Nevada de Santa Marta es considerado centro de poder y fuerza espiritual, la cual se está perdiendo. Esta fuerza es la necesaria para mantener en equilibrio a todas las riberas del río-vena, o en otras palabras, a todo un país biodiverso y pluricultural.

 

Felipe Pedraza Gómez alias Piperegrino
co-creador e integrante de la Red Yuma, chaski colibrí mensajero, caminante, músico, rapero y artista

Los caminos invisibles – Luis Felipe Moreno

Este texto de Luis Felipe Moreno, antropólogo e integrante de Cerbatana Colectivo y Red Yuma, es una reflexión sobre la problemática moderna del conflicto entre desarrollo vs. naturaleza, aterrizando al lector en el contexto de la violencia en colombia y las amenazas actuales que enfrenta el país frente al extractivismo y la colonialidad del poder.

La voz de los territorios se expresa no sólo en su humanidad; los sonidos de los paisajes y los seres que los habitan, nos recuerdan que asistimos a algo ya hecho de múltiples formas, la vida por sí misma. Las montañas, selvas y sabanas se conectan entre sí por medio de venas hídricas que alimentan la existencia de fauna y flora. La armonía y el caos se entrelazan en espirales de vida y muerte que se manifiestan en los relatos de las comunidades. Desde antes de la colonia y hasta la actualidad, han existido saberes desposeídos que consideran al ser humano como parte de su entorno y sus procesos naturales. Por esto, dominar a la naturaleza no es algo comprensible dentro de su racionalidad, pues la vida y su heterogeneidad son el centro, es decir, su perspectiva es bio-céntrica por lo que no consideran la división entre hombre/naturaleza como algo dado.

Hace 500 años, desde la invasión y el encuentro entre mundos ecológicos y simbólicos, se han impuesto posiciones de privilegio y subordinación que han hecho que unos sean los emisores, y otros, los receptores de lógicas impuestas (económicas, políticas, religiosas, culturales) que determinan sus territorios y sus cuerpos. Desde un comienzo, la pureza de sangre era indicador del “nosotros”, construido desde una perspectiva eurocéntrica, cristiana, masculina y rica. Luego, la razón científica (siglo XIX) constituyó las variaciones raciales como marcador de diferencia. Después, pasados algunos años de la finalización de la segunda guerra, y con la consolidación de Estados Unidos como la potencia mundial, se globalizó la idea de la pobreza, dividiendo al planeta entero en países del Primer, Segundo y Tercer Mundo.

De tal manera, la pobreza representada por los países del Tercer Mundo, fue objeto de definición, administración e intervención por parte de personas del Primer Mundo, a través de un marco discursivo llamado Desarrollo. La necesidad de articular globalmente la economía y estos paradigmas, creó la ilusión de encaminar los pasos de todos los pueblos hacia la imagen creada por las posiciones privilegiadas. Colombia, como ejemplo, ha experimentado desde su Independencia un proceso de imposición por parte de sus élites, imponiendo estos paradigmas a todos sus territorios, sin asumir con seriedad las formas humanas ya existentes, considerando como folclorismo lo indígena, lo afro-descendente, lo Rom y lo campesino, mas no como formas posibles de la existencia humana.

La ilusión requiere que los territorios sean vistos como recursos naturales dispuestos para el goce de los seres humanos; que no sean bienes comunes naturales sino mercancías; que hayan pobres dispuestos a ser mano de obra barata; que ciertos cuerpos sean reducidos a su sexualidad para el goce de algunos; que formas tradicionales de curación sean consideradas como drogas o creencias paganas; que se extraigan recursos y conocimientos del sur global para crear la riqueza del norte global. El despojo por parte de unos, para el beneficio de otros, ha sido la constante. Por lo tanto, la forma de estructurar el poder ha desangrado los territorios gracias a la colonialidad inherente a la globalidad capitalista. América Latina fue, y es, una dispensa de recursos de Europa y Estados Unidos, que ha vivido del menosprecio y el saqueo, sin dar cabida a la posibilidad de que los pueblos de estas tierras puedan decidir sobre su propia historia.

Desde la apertura económica en 1990, bajo la presidencia de Cesar Gaviria (1990-1994) hasta la actualidad, se han agudizado los procesos de despojo por la liberalización de los mercados, la reprimarización de la economía nacional, la firma de tratados de libre comercio y el Plan Colombia (alianza económico, político y militar entre Estados Unidos y Colombia). Éstos han sido presentados bajo las promesas del Desarrollo y el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos. Sin embargo, esto intensificó el conflicto armado (principalmente en el periodo de Álvaro Uribe 2002-2010), el desplazamiento forzado, las masacres, la paramilitarización del país, el aumento de la desigualdad socio-económica, los monocultivos, la dependencia del extractivismo (principalmente de petróleo y carbón) y la proliferación de eco-cidios.

Colombia es uno de los países más biodiversos del planeta y esto ha sido su maldición, ya que sus riquezas naturales se han puesto a disposición de las necesidades del mercado global, articulándose a la división internacional del trabajo y los modos de producción capitalistas. A pesar de ser un país tradicionalmente agrícola, y contar con tierra muy fértil, la economía en los últimos años ha estado enfocada en la extracción de recursos naturales.

¿A dónde va todo esto? A entender que el Desarrollo y la violencia son dos caras de la misma moneda. Aunque se haya firmado un Acuerdo de Paz entre las FARC-EP y el gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018), el extractivismo se ha profundizado y se ha impuesto por la violencia, a veces con cara amable (capitalismo verde), pero siempre bajo la colonialidad. El antropólogo colombiano Eduardo Restrepo usa este último término para explicar la lógica interna del colonialismo, momento histórico que sigue vigente hasta hoy en día.

Finalmente, el proyecto hidroeléctrico Hidroituango de Empresas Públicas de Medellín (EPM), representa el proyecto energético más ambicioso de Colombia. Se ubica en el cañón del río Cauca del departamento de Antioquia, tiene influencia sobre 12 municipios, proveerá el 17% de la demanda energética del país (2400 megavatios), miles de empleos y “progreso” en la región. Sin embargo, hace unas semanas se presentó una creciente del río cuando se destaponó uno de los túneles por donde fluía el agua. Esto generó la destrucción de tres puentes y 600 personas damnificadas. Desde entonces, el país se encuentra en vilo porque no se ha podido controlar el taponamiento, pues se puede generar el colapso de toda la estructura. Se prevé que generaría miles de víctimas por una avalancha que borraría del paisaje a pueblos enteros, sin mencionar la afectaciones ambientales.

Más allá de los errores técnicos por incompetencia o corrupción, este proyecto ha presentado bastantes problemas desde un principio, ya sea de manera directa o indirecta, que los ha vinculado con situaciones de violencia. Organizaciones activistas como Ríos Vivos han denunciado que el llenado de la represa destruyó la memoria histórica del conflicto armado que se ha vivido en la región. Esto es importante porque en esta zona ha habido presencia de grupos armados —principalmente paramilitares— por lo que se han producido desapariciones forzadas y masacres. Las víctimas claman por la verdad de lo que ha pasado allí. Por otro lado, se conoce que en el último mes, han sido asesinados líderes de Ríos Vivos que se han opuesto al proyecto Hidroituango.

Como ya se ha mencionado, el Desarrollo ejerce violencia contra las personas y los entornos que habitan. No sólo en términos físicos, sino también desde un aspecto simbólico. No hay cabida para las comunidades y sus propias formas de concebir sus territorios, simplemente se impone y ni siquiera se consulta. Este ejemplo es uno entre miles que han ocurrido en Colombia y América Latina. Por lo tanto, es momento de asumir la existencia de esos saberes desposeídos que construyen realidad y que han sido silenciados. Para esto, hay que tomarse enserio el dicho zapatista cuando hablan de la construcción de “un mundo donde quepan todos los mundos”; por la liberación de la Madre Tierra de los indígenas del Cauca en Colombia, “ríos para la vida, no para la muerte”, que se manifiesta desde Ríos Vivos y “La Alegría Resiste” como motor del cambio.

Luis Felipe Moreno
antropólogo y activista de la Red Yuma

Artículo publicado por la revista catalana Hemisferia

 

Jabakue kuizaldá guatshake (Cuando danzan las abuelas) – Lorenzo Gil Gill

Nos alegra compartir nuevamente un poema de este joven poeta, hijo de la Sierra Nevada, que canta con la voz de sus ancestros. en esta ocasión nos comparte su obra (2016) en su lengua materna de la comunidad wiwa.

Jabakue kuizaldá guatshake,
Jaba jai akpá nukájiaga zen akldek.
Jabakue kuizaldá guatshake,
Nawiji gakue jiaga atashijan munaldá.
Jabakue kuizaldá guatshake,
Goumaldakuejiaga zubeinana akzexaldá
Guatshake, nasūn jiaga zen zūnzek
Akze jabakue naldakiguashinki, ji jiaga naldaki naldaka…

 Traducción al castellano

Cuando danzan las abuelas (lluvias)
la madre que se encuentra bajo nosotros, se contenta.
Cuando danzan las abuelas
nuestros alimentos reverdecidos comienzan a germinar.
Cuando danzan las abuelas
aún los tucanes empiezan a cantar con ánimos elegantes.
Entonces, también nosotros nos alegramos
Porque si no fuera por las abuelas, no habría nada.
Lluvias.


Lorenzo Gil Gill
Créditos: imagen de Lorenzo Gil Gill en Ciudad Perdida (Teyuna)
Instagram: @lorenzogill_

Purificaciones – Álvaro García

Compartimos este tejido textual honor al cumpleaños de Álvaro García: poeta, artesano y aprendiz del camino rojo, quien escribió este libro inédito " El camino del corazón ", inspirado en sus recorridos de sanación. Ahora la poesía de su espíritu nos llega en completa libertad, más allá de toda ilusión.

Capítulo II Purificaciones
Texto 16

Busco la visión
en la montaña,
solo,
en ayuno
y contemplación.

Es noche.
El bosque duerme,
el sinuoso camino
que lo atraviesa
está oscuro
y no se percibe
el más leve movimiento.

El crepúsculo
ha desaparecido
y el silencio de la noche
cubre la Tierra.

El pequeño arroyo,
tan porfiado
en su gorgoteo
durante el día,
ha cedido
a la quietud de la noche
que ha llegado.

A través de las hojas
se ven las estrellas
brillantes y cercanas.
En ese silencio,
recuerdo que la oscuridad
de la noche
es tan vital como la luz del día.

Los acogedores árboles,
recogidos,
ensimismados,
se muestran distantes,
están ahí,
rodeándome,
pero apartados
e inaccesibles.

En esta quieta oscuridad,
hay un crecer y un florecer
que reúne fuerzas
para enfrentarse
a la vibrante vitalidad
del día.

La noche y el día
son esenciales:
ámbos dan vida,
energía
a todas las cosas vivientes.
En esta visión,
recuerdo
que sólo el humano
la disipa.

Traducción al inglés

I seek the vision
in the mountain,
alone,
in fasting
and contemplation.
It is night.
The forest sleeps,
the winding road
that crosses
it is dark
and the slightest movement
is not perceived.

The twilight
has disappeared
and the silence
of the night
covers the Earth.
The small stream
is stubborn
in its gurgling
during the day,
has yielded
to the stillness
of the night
that has come.

Through the leaves
I can see
bright and close stars.
In that silence,
I remember,
that the darkness
of the night
it is a vital
as the light of day.
The cozy trees,
collected,
self absorbed,
are distant,
they are there,
surrounding me,
but apart and inaccesible.
In this quiet darkness,
there is a growth
and bloom
that gathers forces
to face the vibrant
vitality of the day.

Night and day
are essential:
both give life,
energy
to all living things.
In this vision,
I remember,
only the Human
dissipates it.

Búsqueda de visión, (Hanblecheyapi)
en el Territorio, Ginebra, Valle del Cauca.
Junio de 2016

R.I.P. Álvaro García

Poética del Agua: Estrecho del Magdalena

 este es un fragmento de nuestra investigación sobre la poética del agua, la cual avanza junto con la oralitura del pueblo yanakuna, específicamente de la obra poética de fredy chikangana, quien nos recita su poema minga, a orillas del estrecho del magdalena, lugar sagrado que es “Canal de parto” de las aguas que nacen en el vientre de la tierra.

La manera de encantar, de forjar con la palabra, de nombrarse a sí mismo y a todo lo que nos rodea es la facultad humana que nos ha otorgado dominio sobre otras especies. ¿No fue así, acaso, como los españoles se apoderaron de territorios para ellos nuevos y desconocidos? Territorios que fueron y siguen siendo habitados desde siempre, pero con otros nombres y bajo leyes que regían formas diferentes de entender y acaparar los misterios de la vida. Así fue como la península Ibérica reemplazó con una lengua tantas otras, conquistando tierras, riquezas y almas porque «la colonización es en primera medida un renombramiento» (Rocha, 2012, p. 90). Y es, precisamente, a través del acto de renombrar como hoy se reivindican aquellos pueblos hechizados por el poder de la palabra escrita. Están reencontrándose con el conocimiento antiguo y negado, volviendo a cantos, lenguas, ceremonias y magias, es decir, volviendo a sí mismos por medio de un artilugio colonial que los descoloniza: la escritura.

Esto se refleja en la larga y conocida lucha de los pueblos indígenas del continente americano en contra del dominio que sobre ellos han ejercido diversos mecanismos de aculturación. La ingeniosa apropiación de una tecnología infalible como lo es la escritura, por parte de quienes han sido sus víctimas, es una innovadora forma de resistencia cultural en la cual la tradicional dicotomía entre oralidad y escritura se disuelve, dando cabida a un sistema de opuestos complementarios. La noción complementaria hace parte del pensamiento andino, el cual en lugar de separar más los polos opuestos los atrae; o, en el mejor de los casos, los revuelca al estilo pachakuti, concepto mitológico que anuncia un tiempo en el que lo de arriba quedará abajo y lo de abajo arriba.

Como resultado de dicha inversión, el poeta/oralitor Fredy Chikangana, proveniente de la comunidad yanakuna-mitmak, del Macizo Colombiano, expone desde su escritura creativa el pensamiento que surge en la memoria oral de su tradición. Él reivindica en su poesía la historia y memoria de su pueblo, a la vez que revitaliza el quechua como lengua ancestral y la relación primaria con la tierra, el agua, el aire y el fuego como seres dadores de vida. Su poesía resalta ese tiempo de infancia en el que aprendió a vivir, sentir y pensar como yanakuna: a temer seres espirituales y sobrenaturales que cuidan y protegen el territorio, amar la tierra y sus frutos, el sudor de la frente, las ofrendas, el trabajo comunitario o minga, la música, el canto, la tullpa, la palabra, el respeto por los mayores y los muertos, la preocupación por las generaciones que están por venir. Desde lagunas de páramos y nacimientos de ríos, canta el oralitor:

“Con el pie sobre la Madre Tierra
somos uno para todos sobre el ancho cielo.
Venimos del sol
pero también somos seres de la noche
del relámpago y el trueno;
aquí estamos como si fuéramos racimos de maíz
bajo el humo espeso de la indiferencia”.

(Chikangana, 31, 2010)

En esta indiferencia hacia la historia de los pueblos indígenas de Colombia –y del resto del continente americano– se contextualiza la oralitura como concepto para definir el auge de estas nuevas producciones literarias del pensamiento y la cultura oral-ancestral. El término fue inicialmente utilizado por el teórico africano Yoro Fall (1992), para luego ser retomado por el escritor indígena chileno Elicura Chihuailaf (1995), quien junto con Fredy Chikangana hace parte del movimiento intercultural de literatura indígena contemporánea a nivel continental.

La invitación es a embarcarse en la poesía como vehículo para explorar un universo simbólico de imágenes y palabras antiguas, olvidadas y reemplazadas por la dura capa del pensamiento occidental, a conocer y reconocernos en la riqueza infinita de la diversidad cultural de la cual somos parte los colombianos.

Por: Gabriela del Mar Abello Goes

Publicado en LATITUD, Revista Dominical de El Heraldo.


Obras Citadas:
•Miguel Rocha (2012) Palabras Mayores, Palabras Vivas tradiciones mítico-literarias y escritores indígenas en Colombia Bogotá: Taurus Editorial
•Fredy Chikangana (2010) Espíritu de Pájaro en Pozos del Ensueño Bogotá: Ministerio de Cultura

Minca – Lorenzo Gil Gill

Este poema es de un hijo de la sierra que le escribe a su Madre Tierra, la Sierra Nevada, joven wiwa del territorio de Minca, que reside en la ciudad de bogotá donde se dedica, entre otras cosas, a ser puente "chaka" entre su cultura oral/ancestral y la cultura letrada/urbana

Si te quiero llamar “tierra bendita”,
conservo el honor de ser su hijo,
a este hogar que me embalsa,
que me cubre…
Si te quiero decir: “de aquí soy”,
te represento.

En la eternidad
reposan mis actos,
y en estas tierras mis huellas:
mi primer amor, mi odio, mis miedos.
Tierra soy, agua y energía,
me significo aquí
si quiero caminar a orillas del mar.

De vejez quiero sentir las brisas verdes
de estas montañas. Decirle al tiempo:
“¡liquídame en este espacio!”
Si quiero descansar, diré que aquí me hallo.
Que el mismo universo
me permee con su llanto.

Soy de ustedes, soy tu hijo amada tierra…
Porque nada se me ha dado,
ni quitado...
Soy lo que la tierra me ha hecho.

Si quisiera despertar en el paraíso
es este lugar, en este instante, en estas palabras,
porque se que aquí terminaré, en la Sierra Nevada.
Si quisiera amar a la madre naturaleza,
eres tu, Sierra.

 


Lorenzo Gil Gill
 escritor indígena, amante de los viajes, la voz de la tierra, poeta nativo de la Sierra que le susurra al viento y a los ancestros.

créditos de la foto: Lorenzo Gil Gill

Caminando por Minka (Sierra Nevada de Santa Marta) – Fredy Chikangana / Wiñay Mallki

 Fredy Chikangana estuvo compartiendo su poesía, oralitura, palabra y conocimiento ancestral con el territorio caribe en las ciudades de Barranquilla y Santa Marta para el mes de Junio del 2017. Aquí nos relata un poco de su visita y nos deja un pedazo de su corazón grabado en estas letras.

Hay siempre algo que nos sorprende: “vi una gaita, la tomé en mi mano y ella cambió para siempre mi vida”, dijera Jam, un caminante de las estribaciones de la Sierra Nevada. Igual, siempre me sorprende la amistad, la búsqueda universal por un mejor vivir, la arena, el mar, la piedra, el viejo tronco que ha viajado en el río y quiere seguir siendo fuego y ceniza de encuentro con la memoria. Pero esa sorpresa no podría ser si no se es chaka – puente, que enlaza el caminar por el mundo con la sorpresa, lo presente con lo que puede ser, el corazón que palpita en la tierra con lo cosmogónico y lo que está más allá de la oscuridad.

Así ha sido el corto caminar por Minca, a través de algunos Chaskis del Caribe que tejen su amor, sus dudas, su esperanza en el mundo. Desde la brisa del mar en Barranquilla, pasando por la dulce agüita de coco, hasta el bosque húmedo tropical en Minca, mas allá del verde de la Sierra. El gran espíritu de la tierra y el cosmos, que mueve los hilos de la vida, y al que siempre me encomiendo en asuntos de nuestros saberes, me llevó desde la poesía, la oralitura, la palabra bonita, hasta el húmedo camino de la montaña y el bosque, hasta los ríos que mantienen cantando junto a la piedra y el árbol, con sus notas de amor a la vida. Fueron tres días de trabajo junto al fuego, calentando ofrenda: pagamento para agradecer la belleza de la vida, la abundancia de la tierra, para invocar a los grandes espíritus de nuestros ancestros: curacas, yachas, yayas, mamas, amawtas, jais, orishas; al espíritu guerrero de nuestras tribus cercanas y aquellas que fueron avasalladas en el presente, pero que alumbran desde lo profundo de la oscuridad trayendo esperanza a nuestros corazones, para organizarnos mejor en defensa del territorio y la vida. Tres días para sorprendernos de las señas de los abuelos —en tiempo y espacio—, para saber que todo llega cuando se brinda homenaje a la vida, cuando la muerte es el viaje en el cosmos para seguir influyendo en el caminar humano, cuando la muerte no es fruto del odio o de la venganza contra la vida.

Todo fue apareciendo bajo la sombra del bosque húmedo tropical: la hoja de koka enviada por los mamas, tostada a su medida, para ser mambeada y ofrendada; la semilla de cacao, la chonta de palma, la piedra de río, la concha y piedra de mar, la lana tejida bajo la fertilidad de mujer, la semilla, la sonrisa, la palabra, el canto, la sorpresa de ver llegar a los abuelos vestidos de luces, de colores, con traje de aves, mariposas, sapos, hormigas, serpientes sobre los guaduales. Todos atentos y a la espera de la sorpresa, del sabor y olor de las plantas de poder, que gustosamente y en el amor más reciproco de dulzura y disciplina, se logró compartir.

Al final queda la palabra, la imagen, la fuerza del mar, las olas que sacuden nuestros miedos y nos hacen volar. Nos queda la sorpresa de encontrar caminantes y seres semilla, la voz del bosque húmedo que nos empapa con su agua y su barro, que nos regala su llanto de alegría para decirnos que se debe seguir tejiendo como la araña, seguir volando y cantando como el pájaro azul y la mariposa que se posó en la piedra llamada “Arimaka: oído del mundo”. Que se debe seguir siendo semilla para la tierra y palabra bonita, pero decidida como el rayo y el trueno que penetra con su estallido de luz sobre las cuevas de la oscuridad. Todo esto fue dado en la proximidad del solsticio de verano, que en sus gotas de agua nos trajo palabra Quechua de la gente Yanakuna Mitmak: “Minka” de trabajo comunitario, “Gaira o Kaira” de rana, y cuantas otras palabras que estarán amándose entre corazones y tierra Arhuaca.

Prodigio de la sorpresa del ir y venir de nuestra gente, del compartir la semilla y la palabra, del salir del Ombligo del Mundo, atravesando en canoa los confines y la magia, y luego refundar en la memoria de la piedra y el agua la continuidad del canto y la vida misma. Prodigio alimentado por los sueños y la magia, de un ave que nos fue llevando hacia el amor del bosque. No hay duda que si sabemos mirar hacia atrás, encontraremos las propias huellas estampadas en arcilla; y si sabemos mirar hacia delante, encontraremos la luz que nos permite seguir fortaleciendo, la luz ancestral ante la oscuridad. “Estamos floreciendo, estamos floreciendo”, dicen los pájaros que se aman desde la arboleda, “solo nos queda seguir en vuelo permanente hacia la inmensidad”.

A: cada uno de los seres con los que jugó la sorpresa.


Wiñay Mallki / Fredy Chikangana
poeta y oralitor indígena del Cauca