De la reminiscencia próxima y el pensamiento occidental en América del sur: La búsqueda de la voz de nuestro territorio – Apilaresluz

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Tejido Textual a manera de ensayo que propone, desde la perspectiva occidental, una búsqueda necesaria y cada vez más activa de los lenguajes e imaginarios simbólicos propios del continente que llamaron "Nuevo Mundo" y que ahora renombramos, junto con los pueblos indígenas, con la palabra Abya Yala: palabra kuna-tule que quiere decir, tierra viva, tierra que florece o tierra en plena madurez. Así vamos madurando y floreciendo nuestro pensamiento hacia un nuevo despertar para descolonizar nuestra historia personal y colectiva como mestizos, como resultado de una mezcla que no termina y de la cual aun se puede rastrear profundas raíces vivas en nuestro continente 'Amerindio'

Todo lo que queda de nuestra memoria antes de la colonización es un débil atisbo que despunta desde la intuición. La memoria se asemeja a una bolsa y suele llenarse con los episodios que ésta crea desde la consciencia (Ouspensky) y que la palabra se encarga de narrar / transmitir. Habiendo perdido la palabra original en casi su totalidad, el recurso visible para recuperar la memoria son las reminiscencias y la intuición. Las reminiscencias descansan en algún lugar de nuestro cerebro y, de cuando en cuando, se hacen audibles. La intuición, en cambio, es pulsión para la creación. Todo lo que ahora tenemos para recuperar nuestra memoria ancestral son estos elementos y algunas herramientas cognitivas occidentales y orientales para darles cauce, las cuales iré develando en la continuación de este texto.

El español es nuestra lengua. Contrariar esta afirmación sería dejarnos en los limbos del desarraigo. Insisto en que somos la simbiosis de un occidentalismo impuesto —¿o negociado?— y una cosmovisión territorial que apenas despierta. Se trata de equilibrar esta simbiosis con una dosis más alta de nuestro territorio y su voz innata, que conecte con las necesidades de América como continente y pueda potenciar otros elementos externos a él, incorporados en lo sucesivo de su historia. La conquista y sometimiento son dinámicas inherentes al ser humano, pero éste no es el único en la faz de la tierra, cielo y agua que habitamos: eso —apenas ahora— con las crisis en lo sucesivo de la globalización comenzamos a digerirlo.

Desde allí, desde este preámbulo que solo recordaremos en nuestra ancestralidad toda vez que recorramos nuestra historia más reciente, comienza este texto. Tiene una misión a modo de premisa: relatarnos desde donde podemos. La historia del árbol donde colgamos el primer columpio, la verja que saltamos para mirar un atardecer o la relación con lo biológicamente vivo en nuestras viviendas citadinas es darle lugar a nuestros relatos fantásticos de infancia, con la esperanza de que en ese recorrido por los recuerdos la memoria comience a encontrar otros caminos hacia nuestras raíces. Esto es un proceso de largo y paciente aliento que conquiste, ya sin sufrimiento, el pasado. Aquí, mi relato original:

Cuando tenía 8 años solía subirme a los árboles de mi quinta buscando encontrar horizonte, aún sin conocer la palabra ni haberlo nombrado. De mango en mango, con algunos varios golpes, hacía de gato o de alcatraz y recreaba cómo llegaba hasta esa línea, de donde manaban dos paletas de colores diametralmente opuestas en temperamento. Hoy entiendo que ese juego de niña era intuición del territorio donde nací en el mar. Acepté que yo también era un poco mar: infinita; que era un pez cuando intentaba comprender a mi prójimo, al otro, y que era el salitre que corroe lo estático con el firme propósito de transformarlo.

Desde entonces busco de él —del mar— con una frecuencia proporcional a la necesidad vital de oxígeno. Voy al mar y me siento a mirarlo. Voy a ver cómo el horizonte se convierte en un bolsillo donde el sol parece descansar. Voy al mar a que la sal me haga nueva. Y mi cuerpo se unirá al mar cuando el tiempo sobre este plano se me acabe.

Creo y es así como las reminiscencias de mis ancentros —enraizadas en los Andes colombianos— se me han revelado: recordándome que soy de todo lugar donde la vida sea posible, que el movimiento es la voluptuosidad de la vida y la contradicción su motor. Por ello y no por otra razón soy tan andina como de agua salada.

Cito a un poeta cartagenero conquistado por la capital. Este poema relata la aventura interminable de seguir descubriéndonos en la historia de lo vivo. Aquí la poesía incita a la incertidumbre y a la búsqueda como camino, como un infinito innegociable que merece fluir. A mi parecer, y desde lo occidental de su construcción, es voz del territorio:

 

De Rómulo Bustos Aguirre:

 

 

SOCRÁTICA

 

No confíes en la respuesta del espejo

que tu cuerpo interroga

Lo que somos o no somos

es el secreto que hubiera salvado

del suicidio a la esfinge tebana

La verdad no es negocio de hombres

Recuérdalo

Siempre serás tu más íntimo forastero.

 

Tania del Pilar/ Apilaresluz
@irregularvarieté

El lugar donde florecen las mariposas – D. Nadie

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Nos alegra alimentar el espíritu con poesía, elixir y canto de mensajeros, chaskis que caminan los territorios y comparten sus grandezas. Esta vez, nos llega un tejido textual de Daniel Sierra, un don nadie que le gusta pensar cosas y situarse a la orilla de lo establecido. Cree en todo, pero sobre todo en el poder de la palabra. Trabaja para la sincronía entre la memoria, el arte y la cultura. Estudió una maestría en Creación Literaria y ha publicado en la revista Ex-Libris. De este poema, compartimos la labor detrás de estas letras, que Nadie ha venido desarrollando con el colectivo Usted Mismo. Aquí nos habla sobre una de las comunidades intervenidas por el proceso de Párese Duro / Hágalo Usted Mismo del cual pueden leer más haciendo click aquí.

 


 

Lejos de Bogotá
En la serranía de San Jacinto
Al interior de los Montes de María
A una hora en tractor de Tetón
Y muy cerca de El Salado
Hay una vereda que se llama La Sierra
Un lugar olvidado
­             donde florecen lepidópteras
Olvidado por las instituciones
Olvidado por las bases de datos indexadas
Olvidado por los libros
Es tan olvidado que el centro de salud está destruido
como si hasta la salud se olvidara de llegar.

Pero ellos no olvidan,
no olvidan que han sido desplazados dos veces.
No olvidan que la última vez
les tocó descascarar el monte
porque la maleza se lo había comido todo.
No olvidan que los paramilitares paseaban
como Judas por su casa.
Ellos no olvidan, ojalá pudieran olvidar,
y nosotros ni nos enteramos.
La noticia de la muerte
­            nos llegó en forma de cifra.

Allá, el ajonjolí es el único
testigo de las balas, la sangre y el miedo
La tierra nunca olvida sus muertos.
Como dice Juan Gelman:
Ni a irse, ni a quedarse… a resistir.

 

DSC00262 1024x575 - El lugar donde florecen las mariposas - D. Nadie

D. Nadie
@dastnadie
Pachamamerto, Nadie, Anarco, Mensajero (chaski)
https://letrasdnadie.wordpress.com/

 

 

Inti Jiwaña: cuando el sol muere – Tupac Wayra Larco

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Tejido Textual tomado del amauta Tupak Wayra Runa que nos lleva a entender mejor desde el mundo andino la importancia de este evento astronómico: el eclipse total de sol. Siempre los antiguos veneraban estos encuentros como algo sagrado y él nos comparte a profundidad el entendimiento ancestral desde lo que ha investigado y aprendido, además de brindar algunos consejos sobre lo que podemos y no debemos hacer durante momentos tan especiales.

El mundo andino, sin lugar a dudas, tuvo una astronomía profundamente mística. En las cimas de algunos cerros aún quedan los vestigios de los Nayra Samka (Ojos del Universo) unas bateas talladas en piedra en las que los Larama (Astrónomos Andinos) permanecían toda su vida, conversando con el universo. De hecho, todos los templos están situados y construidos de acuerdo a un orden astronómico, por ejemplo: las puertas de las viviendas comunes siempre estaban orientadas hacia el este, templos tan sorprendentes como Tiwanaku (Tihuanaco) son el reflejo exacto de constelaciones estelares existentes en nuestro cielo andino reflejados en la tierra, muestra de una exquisitez de conocimientos profundos del cosmos en la vida cotidiana de los andinos pre-coloniales.

Mucha de esta sabiduría se ha perdido. Hoy ya no miramos el cielo con los mismos ojos de nuestros antepasados. En las comunidades los abuelos de este tiempo, son los últimos interpretes del cosmos. Si bien tenemos el mismo cielo de hace 5 siglos atrás sobre nuestras cabezas, nuestra visión ya no es la misma. Es como si ya no miráramos claramente o estuvieramos ciegos, imaginando cosas mágicas sobre el universo. Lo que aquí compartiré es una recopilación de conocimientos que he hecho en mis años caminando por distintas partes del mundo andino. Este conocimiento no es mío, es de los abuelos y abuelas de las montañas, guardianes de la sabiduría del tiempo.

 

¿Cómo observaban y entendían el universo nuestros antepasados?

A la dimensión del universo se dice en Aymara Alaxpacha. A su espíritu le decimos Kuntur Mallku pero tenemos un nombre muy lindo que usamos también, el de Samka, que se traduce al acto de soñar pero que también usamos para llamar al espacio cósmico.

Cuando había un eclipse solar o lunar, este no era un acontecimiento que llegaba de sorpresa impactándonos como un acto de magia. Se sabe que los Larama habían desarrollado un conocimiento de medición tan exacta de los astros del universo que poco o nada tenia que envidiar a los astrónomos modernos. Tenían el conocimiento para pronosticar eclipses, solsticios, equinoccios, alineaciones estelares, etc.

El telescopio de los Larama era el Nayra Samka, unas bateas de piedra, en la que ponían aguas especiales y obtenían un reflejo perfecto del universo, así no tenían que estar con la cabeza hacia arriba por horas. Las aguas que solo ellos sabían usar les servía de lentes de aumento y les ayudaba a ver cosas especificas del universo, una real locura, al parecer. Ademas usaban la Yupana una herramienta matemática mística y los kipus (nuestra escritura) para registrar las mediciones y comprensiones del universo, cosa que cuando iba a acontecer un eclipse solar, como ahora, ellos ya lo sabían anticipadamente.

Cabe resaltar que, durante la colonia, los cronistas que veían a los Larama, los describían como “hombres que estaban sin nada más que hacer sentados en las puntas de los cerros, muchas veces ni comían por estar viendo sus fuentes de piedra con agua”. De ahí nació el adjetivo de “Indio Larama” que ignorantemente los conquistadores le dieron el contenido de Larama=Flojo, refiriéndose a los Astrónomos Andinos que dialogaban con el universo.

 

La Mística del Willka (Sol): un relato sobre la creación 

Para comprender qué significa un eclipse desde la visión ancestral andina debemos comprender primero los grandes relatos del origen del sol (Willka) y luna (Phaxsi).

Resumen del Gran Relato del Ch’amaqpacha=Tiempo de la Oscuridad

“Cuentan nuestros abuelos que antes de que existiera esta realidad, los colores y la luz del sol, la luna y las estrellas, nuestro universo era oscuro, a este tiempo se le llama Chamaqpacha (tiempo de la oscuridad). Esta realidad fue creada por Pachatayka y Pachaqamac desde antes que existiera el silencio. En ese entonces había otras existencias, el ser humano no habitaba esa realidad.

Todo tiene su ciclo en la vida y el tiempo de aquella realidad estaba llegando a su fin, pues los seres que la habitaban se habían olvidado de cómo vivir por lo que Pachatayka y Pachaqamac mandaron a sus hijos más queridos a transformar la realidad. Ellos, eran los gemelos llamados Willka y Phaxsi, al llegar a aquel universo, inmediatamente fueron rechazados por aquellos seres que lo habitaban, desatándose una persecución que durarían muchos recuerdos. Pero el gran día llego, habiéndose aparecido el gran Janqu Kunturi (Cóndor Blanco) en aquella oscuridad, este era tan gigante que se lo podía ver desde todos los confines del universo oscuro y hablando en el lenguaje de los dioses dijo: -Ahora Willka y Phaxsi harán aparecer la nueva realidad y la nueva vida brotara de la oscuridad, los seres nobles que sobreviven serán transformados en Apus para proteger y enseñar a la nueva humanidad.

De repente el Janqu Kunturi (Cóndor Blanco) tomo a Willka en sus manos y lo elevo hacia él, en ese momento el universo se rompió (¡T’aqa!) con un estruendo que jamás se volvió a oír en el universo, aquel niño apareció en el cielo como el Sol que conocemos actualmente, su luz dio formas y colores a esta nueva realidad. Toda aquella oscuridad negativa se transformó en el Manqapacha (Mundo de la oscuridad, que no es para nada, entiéndase, como el inframundo o el inferno) así se formó nuestro mundo y nació esta realidad que conocemos actualmente. Un tiempo después, aquel mítico Kuntur, elevo a los cielos a Phaxsi, la hermana de Willka y cuando esta llego, el universo se oscureció por unos instantes y con una fuerza increíble una luz blanca apareció y se hizo la noche, esta luz se repartió a sus hermanas las estrellas. Cuando la Luna se estableció, nació el tiempo, el ciclo de la vida y el mundo de los muertos Amaypacha.”

Este es un brevísimo resumen de un relato muy antiguo, quizá el más antiguo de los Andes,  podemos encontrar el contenido místico sobre el entendimiento del cosmos. Los Larama, se contactaban con esta historia cuando miraban el universo, que les parecía tan sagrado y haciendo uso de las facultades humanas de cálculo, tenían un conocimiento con “ajayu” (alma) al que llamamos s a b i d u r í a.

Esto es lo que le falta a la ciencia moderna. Por eso cuando la astronomía moderna observa desde sus gigantes telescopios el cielo, “ven sin ver” pues solo miran objetos flotando en el espacio. Para ellos los eclipses, solsticios, equinoccios y estrellas no son mas que materia brillosa en el cielo.

Los Eclipses en el Mundo Andino, el Pawi pawi o Payi payi

Partiendo del relato del Ch’amaqpacha, se entiende que cuando acontece un eclipse de sol o luna, el mundo que de la oscuridad Manqapacha envuelve la tierra, a este fenómeno se conoce como Willka Jiwaña (muerte del sol) y Phaxsi Jiwaña (muerte de la luna) energéticamente se dice Pawi Pawi o Payi Payi, que es una energía que impregna a la tierra y que no es para nada de buen augurio, se dice que cuando llega el Pawi pawi o Payi Payi, todo se vuelve un caos, los animales se esconden, los insectos dejan de chillar, porque en su memoria está el conocimiento sobre los eclipses.

Cuando esto ocurría la gente no salía de sus casas. Peor aún, no se recibía el eclipse, como ahora, no se observaba. Ustedes podrán ver que hasta ahora los abuelos y abuelas remanentes no festejan este momento. Históricamente se dice que los momentos mas tristes de nuestra memoria como la invasión a nuestro continente iniciaron con eclipses.

Conclusiones

Tendremos un eclipse solar (Willka Jiwaña) que será a las 16:38 y 16:44 horas (Bolivia); además tendremos una Jayri Paxsi(luna negra) de 14:42 a 16:00 horas, lo que significa que nuestro Padre Willka y Madre Phaxsi estarán oscuros al mismo tiempo.

He visto por las redes sociales a mucha gente espiritual hablar sobre los beneficios que trae este tipo de fenómenos a la vida. Puede ser que los ignoren, pero están llamando a hacer círculos de bendición, cantos, actos chamánicos y ceremonias, etc. Nada más falso, porque se ve en estos momentos que el conocimiento que dicen tener no tiene ningún tipo de contenido real. Si ustedes quieren, pueden preguntar esto que escribo a nuestros abuelos y abuelas, ahí está la fuente ancestral viviente más antigua, quienes saben aún los misterios del universo.

 

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Para terminar, es importante cubrirse las cabezas, en especial a las wawas que son más susceptibles a percibir o enfermarse con estos fenómenos, las mujeres embarazadas ponerse Wak'as (fajas), no tener relaciones sexuales durante la tarde, no iniciar ningún tipo de proyecto o trabajo, debemos resguardarnos ante esta energía.

Es importante comprender la sabiduría desde los relatos, ahí se encuentra el contenido místico verdadero, cualquier otra cosa es pura fantasía, si hacemos eso, en verdad volveremos a entender y honrar el camino de nuestros antepasados.

Jallalla

 

 

Tupak Wayra

publicado en Camino Ancestral Bolivia

 

El corazón del Colectivo – Alma Soleada

iconos 01 - El corazón del Colectivo - Alma Soleada
Este Tejido Textual es una ofrenda enviada por Alma Soleada en forma de poema dedicado a la Madre Tierra y a la búsqueda por la conexión con eso que todos tenemos y que todos seremos: ancestras y ancestros.

La ancestralidad es…

...ADN.

La sangre que recorre nuestras venas,

nuestras raíces.

La sabiduría milenaria

descubierta por almas conscientes

y sagradas.

Nuestro derecho,

nuestra responsabilidad al nacer,

la naturalidad de nuestro ser.

El ser ancestral es el ser sabedor,

saber respetar, convivir con el alrededor.

Plantas, animales, rocas:

maestros que acompañan nuestro caminar.

Occidente los ignora, les llama recurso natural.

¿Cómo apodarle así a aquello que te recibe en este mundo,

aquello que te permite respirar?

¿Cómo ignorar a quienes dedican su vida a proteger la tierra,

al legado tan importante que nos deja?

Somos todos,

uno,

el pensamiento mandálico,

la utopía que si es posible,

la hermandad que ya existe.

Las estrellas lloran,

duelen las montañas, los mares, los desiertos, los ríos.

Nos preguntan, ¿hasta cuándo?

Regresar, escuchar, retroceder, recordar.

Este suelo, tu suelo,

estas flores, tus flores,

Este fuego, tu fuego.

Rescatar, investigar, reconectar

con la infinidad.

No eres si no honras de dónde vienes.

Y vienes de ella,

de la tierra,

tu madre,

del sol

tu padre.

La misión del hermano mayor,

es la del hermano menor:

preservar, honrar

qué ancestro fuiste,

qué ancestro serás.

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WhatsApp Image 2019 05 21 at 10.35.46 PM - El corazón del Colectivo - Alma SoleadaTexto & Imagen: Alma Soleada
periodista, viajera, guardiana de la Madre Tierra

 

Fiesta de la Chakana – Tupac Wayra Larco

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Chakana Punchhäwi o Chakana Amptasiña, Fiesta de la Chakana o Cruz del Sur, celebrada por el mundo aymara el día 3 de Mayo, debido a los eventos astrológicos relacionados con la espiritualidad ancestral del antiguo territorio medicinal andino, Qolla. Tejido Textual de Tupac Wayra Runa, amauta (maestro y sanador) que, desde una perspectiva espiritual y descolonizante, gestiona la restitución de las sabidurías ancestrales de los Andes. Les compartimos un poco de astrología andina decolonial, desde la valiosa investigación de danzas y ceremonias perdidas de los Andes milenarios.

El universo es antiguo hogar de la vida, su edad es incalculable y todo lo que habita en aquella dimensión es muy sagrado para el ser humano. Actualmente cuando hablamos de constelaciones (conjuntos de estrellas) se nos viene a la mente los signos del zodiaco: constelaciones de estrellas observadas por los antiguos egipcios que estaban relacionados a su cosmología. Luego, estos signos fueron robados por los griegos quienes le cambiaron todo su contenido y le pusieron otra interpretación ligada, a su vez, con la propia cosmología mítica. Después, los romanos la adoptaron y expandieron este conocimiento por todo su imperio, el cual después de siglos fue esparcido en todo el mundo por los europeos, cuando colonizaron la tierra.

Es así como una forma de entender el cielo se globalizó a tal punto que ahora, en el sur del Abya Yala, nos guiamos absurdamente por constelaciones que no aparecen en el cielo que observamos, o al menos no como en las civilizaciones que están de la línea del ecuador hacia arriba.

Es importante, entonces, comprender que bajo la línea ecuatorial, en toda la parte sur del mundo, existe otra visión del cielo. Es decir, nuestra perspectiva del universo es distinta, haciendo que en el cielo podamos observar otras constelaciones estelares. En este sentido, nuestros antepasados y antepasadas, tuvieron una visión del cosmos alterna, otra construcción estelar que está ligada profundamente con nuestra espiritualidad.

Solo por mencionar algunos ejemplos de dichas constelaciones tenemos en el Qullasuyu: Chakana, Qarwa Nayra, Ururu, Qhantati, Jarawi, Qutu, Katari, Qurawa, Tiwula y la lista continúa.

El entendimiento del espacio cósmico tiene una relación profunda con nuestra espiritualidad. Se dice que nacemos con una “estrella” y cuando nace un wawa tenemos que ver las constelaciones para saber qué energía tendrá y poder guiarle siempre bajo su estrella. En los ayllus no se dice “Aries es, Libra es, etc.”, no. Eso se hace en las ciudades porque nuestro entendimiento del mundo es colonizado.

Dando continuidad a los ejemplos, cuando en el mundo andino se hacen leer coca y preguntan por una persona para pareja, siempre se dice en castellano “¿tenemos estrella?”. O cuando alguna persona se enferma, porque desde pequeña nunca le encontró sentido a su vida, decimos “nació sin estrella”. Es decir, las estrellas siempre nos han guiado desde tiempos inmemoriales, por lo que se podría decir que los primeros mapas que conocieron los ancestros para viajar en la tierra los trazaron de las estrellas. Esta es la importancia de entender el cielo que está sobre nuestras cabezas, como una forma de comprensión del cosmos que nos puede ayudar y guiar mejor.

Dada esta pequeña aclaración, decimos que existen cuatro dimensiones en la Cosmología Qollana: Akapacha (Planeta Tierra), Alaxpacha (el universo), Amaypacha (dimensión de lxs ancestrxs) y Manqapacha (dimensión de la oscuridad). Cada dimensión se abre como un abanico en el cual encontramos un orden perfecto que es demasiado amplio como para desarrollarlo en este texto.

Aquí el enfoque se explaya hacia la segunda dimensión del Pacha, llamada Alaxpacha o Alaypacha que desde una visión cristiana fue erróneamente entendida como el paraíso, edén o cielo cristiano. El Alaxpacha es una palabra que engloba a todo el universo, todo lo que esta fuera de la tierra, también llamado espiritualmente Pacha-Tata (padre cielo, mezclado con castellano), aunque la palabra correcta es Awkipacha. Éste tiene su espíritu al que se le llama Kuntur Mallku o Espíritu del Universo. Dentro del gran abanico de abuelos y abuelas que habitan en el Alaxpacha, destacamos a dos constelaciones de abuelas: la Chakana (Cruz del Sur) y la Qarwa Nayra (no hay una traducción exacta para esta palabra, puede significar muchas cosas, pero lo más cercano es Ojos de la Llama).

Del equinoccio de Marzo al equinoccio de Septiembre, éstas se destacan como algunas de las constelaciones más fuertes sobre el cielo. Sin embargo, no se pueden observar en el equinoccio de septiembre a marzo, pues aparecen otras constelaciones bajo este periodo.

Pero, ¿por qué, estas dos constelaciones, la Chakana y la Qarwa Nayra, tienen tal importancia que se hacen fiestas, ceremonias, rituales, danzas y sus símbolos están marcados en la vestimenta indígena, tallados en los templos y simbolizada de mil formas en todos los pueblos del sur del Abya Yala?

La respuesta está en las dos estrellas que se encuentran al lado de la Chakana y que se llaman Qarwa Nayra, esas estrellas representan al Pacha, es decir el espíritu superior y creador de todas las dimensiones y de todo cuanto existe. Estas dos estrellas se alinean con las otras dos que están horizontalmente en la Chakana, generando una vibración de energía con efectos muy impredecibles hacia todo. Tal energía fue bien comprendida por nuestros antepasados, causando tanto impacto que este entendimiento se honró desde que los primeros seres humanos dialogaron con el ruido silencioso del cielo.

Se dice que esta vibración fertiliza, no solo la tierra, sino al Ajayu en todas sus formas. Por eso en algunos lugares se guardan las primeras cosechas como ofrenda en esta ceremonia. En otras, las parejas se juntan bajo esta estrella para estar siempre unidos, las mujeres que no pueden tener hijos piden sanar su enfermedad bajo esta alineación y en otros lugares se danza el Tinku para ofrecer la sangre humana que cae de los guerreros como forma de retribución a esta energía que está fertilizando la tierra, además anuncia las lluvias y se puede predecir en ella si es que habrá algún desequilibrio.

Los abuelos y abuelas mencionan que cuando esta alineación se da siempre hay que realizar ceremonias, recomendaban siempre no viajar, porque la vibración es tan fuerte que, si no se hacen las ceremonias, la energía se sale de control y puede tener efectos drásticos sobre la tierra. Es por esto que cercano a esta alineación es normal que ocurran cosas fuertes, sacudidas que nos muestran cómo los humanos nos estamos olvidando de nuestros Sarawis (caminos sagrados).

Antiguamente, en toda la región circunstante al Lago Titi kaka y afines, se danzaba un ritual llamado Awki Awki, que representa los Achachilas, Apus, Machulas, Wak’as, Apachitas, Awichus, etc. Se danzaba para los espíritus del cielo, reconociendo la jerarquía de antigüedad del cosmos. Sin embargo, esta danza y ceremonias se fueron perdiendo y, como es clásico de todo el proceso de colonización que sufrimos, esta ceremonia fue reemplazada por fiestas como: Señor de la Cruz, Santa Vera Cruz Tatala, etc. No es coincidencia que las comunidades ej donde se realizaban estas ceremonias recibieron el nombre de 3 de mayo, día del Chakana Raymi.

Para fomentar el reencuentro con nuestras raíces y poder volver a entender el cielo al observarlo recordando quienes somos, compartimos este poco conocimiento (de seguro hay muchísimo más) que se nos ha transmitido sobre nuestra espiritualidad andina, sobre lo que había y lo que hay ahora, y que sirve como referencia, para quienes estamos restituyendo el camino ancestral.

Si bien nuestros pies están en el suelo con raíces que van hacia dentro de la tierra como árboles, es de saberse que éstas van más allá de la tierra, la atraviesan y se expanden por el universo, mostrándonos la infinitud y antigüedad de nuestro Ajayu.

Al final todo está conectado, pero para poder entender este misterio de la vida, es importante retomar el conocimiento de nuestros antepasados, pues ahí está el secreto de quienes somos. Miremos el cielo siempre pisando la tierra en la que estamos, porque si no reconocemos la tierra donde pisamos, mucho menos podremos comprender lo que miramos bajo la infinita noche estrellada.

Tupak Wayra Runa
guía espiritual en Camino Ancestral Bolivia


  • Abyayala: Palabra Tuna-kule que significa Tierra en plena madurez, desplaza al término América para al continente de sur a norte.
  • Qollasuyu: dirección que delimita toda la región ancestral del sur de Perú, toda Bolivia y norte de Chile y Argentina
  • Wawa: manera de decirle a los niños
  • Ayllu: comunidad, grupo familiar, así se reconocen a las comunidades indígenas en la zona andina.
  • Leer coca: uno de los métodos de adivinación más antiguos en los Andes.
  • Pacha: gran espíritu creador del espacio
  • Ajayu: espíritu de la energía que habita en todo
  • Tinku: significa encuentro y hace referencia a una antigua celebración sagrada que se realiza en los Andes Bolivianos

Tejido Textual tomado del Ayllu Pacha Ajayu, Taller de Práctica e Investigación de Música Ancestral