Ranzhe gᵿgia shetamorra — Mi lengua como pintura — Lorenzo Gill

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El 2019 ha sido declarado por la Unesco como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas para promover la existencias de más de 5000 lenguas existentes en el mundo que están desapareciendo a un ritmo acelerado. La importancia de que se hable en lenguas nativas es importante para la pervivencia cultural de estas naciones que conservan conocimientos específicos en el cuidado y la relación con la Madre Tierra. Lorenzo Gill, nativo de la Sierra Nevada de Santa Marta, nos comparte la belleza y el poder de su lengua damana (wiwa o arsario) permitiéndonos vislumbrarla como una persona que camina con él acompañando su ser indígena, su identidad y la fuerza de su pensamiento de tierra, aire, agua y fuego, detrás del cual vienen millones de ancestros.

Iwina zhanguashka, zhimashayama nagᵿntuna

nawinzhe gᵿgia inzhina iba neka túa, raga

Shkua shomamba kᵿ kuaga, bungingama

Ukuashka nakshena, bunginzhe akanduna

Wara wara ikurrashka, bᵿgui shetamorra gogumga

Wara wara iyugashka, sam anzhazhi mishanukuá

 

Meme ukuashka kima, ekuiya tua augaki mayuyá

Bungigaru, kᵿngui shangó, kᵿnogua ate, shamunku ate

Meme nekuashkarru, dzhibungua amashe

Burta nᵿn zhimashe, tshui kaya

Abu umba apá nukangua, inzhamaya, she ango

 

Nawinzhe bungingua damburru zha

Kuima neka, jina, nayampana uyashkarru

nawingua shka neka, she ringawama negantuna

Aginga aguanashkarru, bungiru, nashingᵿma

Anzhanunanka, anduamba risame awakuaga

Nanashka, ranzheru, ranzhe ruama, ranzhe kᵿnogua

Ranzhe shamunku, ranzhe shetamorra, ranzhe boshkua

 

Meme name, ra nan kuaga

Nayugaki nakso vinga

Bigu nayangerru, memangua namashahi nakso binga

Iwinarru, nashate, iwinarru nakso, iwinarru, ra sambuamba

Iwinarru shomamba ituna, iwinarru zhandumayaka,

Iwinarru zhinzhomamba, zhimashayamba, anzhanga aguanamba,

zhabiakuagamba, kua bimashe augamba…

Traducción al español:

 

Mi idioma es una imagen

De un momento a otro, comprendí el habla

observé el funcionamiento de la lengua

que una flor reposa muchas palabras

entonces comprendí la base del idioma 

Cuando hablamos, creamos imágenes infinitas

que cuando hablamos, te guío con mi dulzura 

 

Cuando observé el mundo de las palabras, le canté 

Que las palabras arreglan camino, que ponen las bases, que ponen líderes 

Cuando se hizo todo aquello, hablamos con los mares, 

Conversamos con el viento, le pedimos favores

La madre que está debajo de nosotros, la melodía nos la arreglamos 

 

Entonces también nuestra lengua se convirtió en adulto

Se hizo mayor de edad, creció, y empezó a caminar

Fue cuando, la especie humana, descubrió el orden social 

Algunos piensan que la lengua es huérfana, 

Que le encuentran sentido cambiarlo por otro idioma 

Pero para mí, hace parte de mi, es mi alma, mi identidad

Es mi guía, es mi imagen, mi luz para el camino

 

Por lo tanto, vive en mí 

Donde voy, camina conmigo

Donde arribe, con sus sabias palabras viaja conmigo 

A veces, va adelante, a veces me persigue, otras veces, a mi lado

A veces la encuentro en una flor, otras veces, en las estrellas

A veces en los libros, en las conversaciones, en pensamientos importantes,

en los tributos, o cuando te hablo… 

 

Por: Lorenzo Gil-Ga

Director de la Fundación Wiwa
Universidad Externado de Colombia
Sierra Nevada de Santa Marta
Colombia

Gᵿgia Shetamorra-Zhaginuka

2019-mba

Etnia Wiwa y Kogui

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El Ojo de Agua-Wuin – D. Nadie

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Wuin significa agua en wayuunaiki. Existen en la Guajira muchas historias contadas por los Wayuu sobre los ojos de agua y cómo aparecen a través de los sueños.
D. Nadie nos comparte su poesía para regalarnos una mirada sobre el mundo mítico, arquetípico y mágico del pensamiento Wayuu.

 

Dios nos mira desde el cielo,
el aire susurra
en las caracolas
de los hombres del viento,
Las olas estallan en las casas
de los cangrejos
y las gaviotas bailan
en el cielo
jugando a ser aviones,
son las guardianas de la playa

En medio de dos mares
hay un ojo que se posa en el agua,
el ojo de Agua-Wuin
que mira a Dios,
mientras guarda en la retina
las pisadas del Wayuu,
el ojo de agua-Wuin
que mira al hombre blanco,
en su sed de conquista

En medio de dos mares
hay una mirada
un pasado
y una belleza
que ni Dios
puede ver.

 

D. Nadie
@dastnadie
Pachamamerto, Nadie, Anarco, Mensajero (chaski)
https://letrasdnadie.wordpress.com/

De la reminiscencia próxima y el pensamiento occidental en América del sur: La búsqueda de la voz de nuestro territorio – Apilaresluz

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Tejido Textual a manera de ensayo que propone, desde la perspectiva occidental, una búsqueda necesaria y cada vez más activa de los lenguajes e imaginarios simbólicos propios del continente que llamaron "Nuevo Mundo" y que ahora renombramos, junto con los pueblos indígenas, con la palabra Abya Yala: palabra kuna-tule que quiere decir, tierra viva, tierra que florece o tierra en plena madurez. Así vamos madurando y floreciendo nuestro pensamiento hacia un nuevo despertar para descolonizar nuestra historia personal y colectiva como mestizos, como resultado de una mezcla que no termina y de la cual aun se puede rastrear profundas raíces vivas en nuestro continente 'Amerindio'

Todo lo que queda de nuestra memoria antes de la colonización es un débil atisbo que despunta desde la intuición. La memoria se asemeja a una bolsa y suele llenarse con los episodios que ésta crea desde la consciencia (Ouspensky) y que la palabra se encarga de narrar / transmitir. Habiendo perdido la palabra original en casi su totalidad, el recurso visible para recuperar la memoria son las reminiscencias y la intuición. Las reminiscencias descansan en algún lugar de nuestro cerebro y, de cuando en cuando, se hacen audibles. La intuición, en cambio, es pulsión para la creación. Todo lo que ahora tenemos para recuperar nuestra memoria ancestral son estos elementos y algunas herramientas cognitivas occidentales y orientales para darles cauce, las cuales iré develando en la continuación de este texto.

El español es nuestra lengua. Contrariar esta afirmación sería dejarnos en los limbos del desarraigo. Insisto en que somos la simbiosis de un occidentalismo impuesto —¿o negociado?— y una cosmovisión territorial que apenas despierta. Se trata de equilibrar esta simbiosis con una dosis más alta de nuestro territorio y su voz innata, que conecte con las necesidades de América como continente y pueda potenciar otros elementos externos a él, incorporados en lo sucesivo de su historia. La conquista y sometimiento son dinámicas inherentes al ser humano, pero éste no es el único en la faz de la tierra, cielo y agua que habitamos: eso —apenas ahora— con las crisis en lo sucesivo de la globalización comenzamos a digerirlo.

Desde allí, desde este preámbulo que solo recordaremos en nuestra ancestralidad toda vez que recorramos nuestra historia más reciente, comienza este texto. Tiene una misión a modo de premisa: relatarnos desde donde podemos. La historia del árbol donde colgamos el primer columpio, la verja que saltamos para mirar un atardecer o la relación con lo biológicamente vivo en nuestras viviendas citadinas es darle lugar a nuestros relatos fantásticos de infancia, con la esperanza de que en ese recorrido por los recuerdos la memoria comience a encontrar otros caminos hacia nuestras raíces. Esto es un proceso de largo y paciente aliento que conquiste, ya sin sufrimiento, el pasado. Aquí, mi relato original:

Cuando tenía 8 años solía subirme a los árboles de mi quinta buscando encontrar horizonte, aún sin conocer la palabra ni haberlo nombrado. De mango en mango, con algunos varios golpes, hacía de gato o de alcatraz y recreaba cómo llegaba hasta esa línea, de donde manaban dos paletas de colores diametralmente opuestas en temperamento. Hoy entiendo que ese juego de niña era intuición del territorio donde nací en el mar. Acepté que yo también era un poco mar: infinita; que era un pez cuando intentaba comprender a mi prójimo, al otro, y que era el salitre que corroe lo estático con el firme propósito de transformarlo.

Desde entonces busco de él —del mar— con una frecuencia proporcional a la necesidad vital de oxígeno. Voy al mar y me siento a mirarlo. Voy a ver cómo el horizonte se convierte en un bolsillo donde el sol parece descansar. Voy al mar a que la sal me haga nueva. Y mi cuerpo se unirá al mar cuando el tiempo sobre este plano se me acabe.

Creo y es así como las reminiscencias de mis ancentros —enraizadas en los Andes colombianos— se me han revelado: recordándome que soy de todo lugar donde la vida sea posible, que el movimiento es la voluptuosidad de la vida y la contradicción su motor. Por ello y no por otra razón soy tan andina como de agua salada.

Cito a un poeta cartagenero conquistado por la capital. Este poema relata la aventura interminable de seguir descubriéndonos en la historia de lo vivo. Aquí la poesía incita a la incertidumbre y a la búsqueda como camino, como un infinito innegociable que merece fluir. A mi parecer, y desde lo occidental de su construcción, es voz del territorio:

 

De Rómulo Bustos Aguirre:

 

 

SOCRÁTICA

 

No confíes en la respuesta del espejo

que tu cuerpo interroga

Lo que somos o no somos

es el secreto que hubiera salvado

del suicidio a la esfinge tebana

La verdad no es negocio de hombres

Recuérdalo

Siempre serás tu más íntimo forastero.

 

Tania del Pilar/ Apilaresluz
@irregularvarieté

El lugar donde florecen las mariposas – D. Nadie

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Nos alegra alimentar el espíritu con poesía, elixir y canto de mensajeros, chaskis que caminan los territorios y comparten sus grandezas. Esta vez, nos llega un tejido textual de Daniel Sierra, un don nadie que le gusta pensar cosas y situarse a la orilla de lo establecido. Cree en todo, pero sobre todo en el poder de la palabra. Trabaja para la sincronía entre la memoria, el arte y la cultura. Estudió una maestría en Creación Literaria y ha publicado en la revista Ex-Libris. De este poema, compartimos la labor detrás de estas letras, que Nadie ha venido desarrollando con el colectivo Usted Mismo. Aquí nos habla sobre una de las comunidades intervenidas por el proceso de Párese Duro / Hágalo Usted Mismo del cual pueden leer más haciendo click aquí.

 


 

Lejos de Bogotá
En la serranía de San Jacinto
Al interior de los Montes de María
A una hora en tractor de Tetón
Y muy cerca de El Salado
Hay una vereda que se llama La Sierra
Un lugar olvidado
­             donde florecen lepidópteras
Olvidado por las instituciones
Olvidado por las bases de datos indexadas
Olvidado por los libros
Es tan olvidado que el centro de salud está destruido
como si hasta la salud se olvidara de llegar.

Pero ellos no olvidan,
no olvidan que han sido desplazados dos veces.
No olvidan que la última vez
les tocó descascarar el monte
porque la maleza se lo había comido todo.
No olvidan que los paramilitares paseaban
como Judas por su casa.
Ellos no olvidan, ojalá pudieran olvidar,
y nosotros ni nos enteramos.
La noticia de la muerte
­            nos llegó en forma de cifra.

Allá, el ajonjolí es el único
testigo de las balas, la sangre y el miedo
La tierra nunca olvida sus muertos.
Como dice Juan Gelman:
Ni a irse, ni a quedarse… a resistir.

 

DSC00262 1024x575 - El lugar donde florecen las mariposas - D. Nadie

D. Nadie
@dastnadie
Pachamamerto, Nadie, Anarco, Mensajero (chaski)
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Inti Jiwaña: cuando el sol muere – Tupac Wayra Larco

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Tejido Textual tomado del amauta Tupak Wayra Runa que nos lleva a entender mejor desde el mundo andino la importancia de este evento astronómico: el eclipse total de sol. Siempre los antiguos veneraban estos encuentros como algo sagrado y él nos comparte a profundidad el entendimiento ancestral desde lo que ha investigado y aprendido, además de brindar algunos consejos sobre lo que podemos y no debemos hacer durante momentos tan especiales.

El mundo andino, sin lugar a dudas, tuvo una astronomía profundamente mística. En las cimas de algunos cerros aún quedan los vestigios de los Nayra Samka (Ojos del Universo) unas bateas talladas en piedra en las que los Larama (Astrónomos Andinos) permanecían toda su vida, conversando con el universo. De hecho, todos los templos están situados y construidos de acuerdo a un orden astronómico, por ejemplo: las puertas de las viviendas comunes siempre estaban orientadas hacia el este, templos tan sorprendentes como Tiwanaku (Tihuanaco) son el reflejo exacto de constelaciones estelares existentes en nuestro cielo andino reflejados en la tierra, muestra de una exquisitez de conocimientos profundos del cosmos en la vida cotidiana de los andinos pre-coloniales.

Mucha de esta sabiduría se ha perdido. Hoy ya no miramos el cielo con los mismos ojos de nuestros antepasados. En las comunidades los abuelos de este tiempo, son los últimos interpretes del cosmos. Si bien tenemos el mismo cielo de hace 5 siglos atrás sobre nuestras cabezas, nuestra visión ya no es la misma. Es como si ya no miráramos claramente o estuvieramos ciegos, imaginando cosas mágicas sobre el universo. Lo que aquí compartiré es una recopilación de conocimientos que he hecho en mis años caminando por distintas partes del mundo andino. Este conocimiento no es mío, es de los abuelos y abuelas de las montañas, guardianes de la sabiduría del tiempo.

 

¿Cómo observaban y entendían el universo nuestros antepasados?

A la dimensión del universo se dice en Aymara Alaxpacha. A su espíritu le decimos Kuntur Mallku pero tenemos un nombre muy lindo que usamos también, el de Samka, que se traduce al acto de soñar pero que también usamos para llamar al espacio cósmico.

Cuando había un eclipse solar o lunar, este no era un acontecimiento que llegaba de sorpresa impactándonos como un acto de magia. Se sabe que los Larama habían desarrollado un conocimiento de medición tan exacta de los astros del universo que poco o nada tenia que envidiar a los astrónomos modernos. Tenían el conocimiento para pronosticar eclipses, solsticios, equinoccios, alineaciones estelares, etc.

El telescopio de los Larama era el Nayra Samka, unas bateas de piedra, en la que ponían aguas especiales y obtenían un reflejo perfecto del universo, así no tenían que estar con la cabeza hacia arriba por horas. Las aguas que solo ellos sabían usar les servía de lentes de aumento y les ayudaba a ver cosas especificas del universo, una real locura, al parecer. Ademas usaban la Yupana una herramienta matemática mística y los kipus (nuestra escritura) para registrar las mediciones y comprensiones del universo, cosa que cuando iba a acontecer un eclipse solar, como ahora, ellos ya lo sabían anticipadamente.

Cabe resaltar que, durante la colonia, los cronistas que veían a los Larama, los describían como “hombres que estaban sin nada más que hacer sentados en las puntas de los cerros, muchas veces ni comían por estar viendo sus fuentes de piedra con agua”. De ahí nació el adjetivo de “Indio Larama” que ignorantemente los conquistadores le dieron el contenido de Larama=Flojo, refiriéndose a los Astrónomos Andinos que dialogaban con el universo.

 

La Mística del Willka (Sol): un relato sobre la creación 

Para comprender qué significa un eclipse desde la visión ancestral andina debemos comprender primero los grandes relatos del origen del sol (Willka) y luna (Phaxsi).

Resumen del Gran Relato del Ch’amaqpacha=Tiempo de la Oscuridad

“Cuentan nuestros abuelos que antes de que existiera esta realidad, los colores y la luz del sol, la luna y las estrellas, nuestro universo era oscuro, a este tiempo se le llama Chamaqpacha (tiempo de la oscuridad). Esta realidad fue creada por Pachatayka y Pachaqamac desde antes que existiera el silencio. En ese entonces había otras existencias, el ser humano no habitaba esa realidad.

Todo tiene su ciclo en la vida y el tiempo de aquella realidad estaba llegando a su fin, pues los seres que la habitaban se habían olvidado de cómo vivir por lo que Pachatayka y Pachaqamac mandaron a sus hijos más queridos a transformar la realidad. Ellos, eran los gemelos llamados Willka y Phaxsi, al llegar a aquel universo, inmediatamente fueron rechazados por aquellos seres que lo habitaban, desatándose una persecución que durarían muchos recuerdos. Pero el gran día llego, habiéndose aparecido el gran Janqu Kunturi (Cóndor Blanco) en aquella oscuridad, este era tan gigante que se lo podía ver desde todos los confines del universo oscuro y hablando en el lenguaje de los dioses dijo: -Ahora Willka y Phaxsi harán aparecer la nueva realidad y la nueva vida brotara de la oscuridad, los seres nobles que sobreviven serán transformados en Apus para proteger y enseñar a la nueva humanidad.

De repente el Janqu Kunturi (Cóndor Blanco) tomo a Willka en sus manos y lo elevo hacia él, en ese momento el universo se rompió (¡T’aqa!) con un estruendo que jamás se volvió a oír en el universo, aquel niño apareció en el cielo como el Sol que conocemos actualmente, su luz dio formas y colores a esta nueva realidad. Toda aquella oscuridad negativa se transformó en el Manqapacha (Mundo de la oscuridad, que no es para nada, entiéndase, como el inframundo o el inferno) así se formó nuestro mundo y nació esta realidad que conocemos actualmente. Un tiempo después, aquel mítico Kuntur, elevo a los cielos a Phaxsi, la hermana de Willka y cuando esta llego, el universo se oscureció por unos instantes y con una fuerza increíble una luz blanca apareció y se hizo la noche, esta luz se repartió a sus hermanas las estrellas. Cuando la Luna se estableció, nació el tiempo, el ciclo de la vida y el mundo de los muertos Amaypacha.”

Este es un brevísimo resumen de un relato muy antiguo, quizá el más antiguo de los Andes,  podemos encontrar el contenido místico sobre el entendimiento del cosmos. Los Larama, se contactaban con esta historia cuando miraban el universo, que les parecía tan sagrado y haciendo uso de las facultades humanas de cálculo, tenían un conocimiento con “ajayu” (alma) al que llamamos s a b i d u r í a.

Esto es lo que le falta a la ciencia moderna. Por eso cuando la astronomía moderna observa desde sus gigantes telescopios el cielo, “ven sin ver” pues solo miran objetos flotando en el espacio. Para ellos los eclipses, solsticios, equinoccios y estrellas no son mas que materia brillosa en el cielo.

Los Eclipses en el Mundo Andino, el Pawi pawi o Payi payi

Partiendo del relato del Ch’amaqpacha, se entiende que cuando acontece un eclipse de sol o luna, el mundo que de la oscuridad Manqapacha envuelve la tierra, a este fenómeno se conoce como Willka Jiwaña (muerte del sol) y Phaxsi Jiwaña (muerte de la luna) energéticamente se dice Pawi Pawi o Payi Payi, que es una energía que impregna a la tierra y que no es para nada de buen augurio, se dice que cuando llega el Pawi pawi o Payi Payi, todo se vuelve un caos, los animales se esconden, los insectos dejan de chillar, porque en su memoria está el conocimiento sobre los eclipses.

Cuando esto ocurría la gente no salía de sus casas. Peor aún, no se recibía el eclipse, como ahora, no se observaba. Ustedes podrán ver que hasta ahora los abuelos y abuelas remanentes no festejan este momento. Históricamente se dice que los momentos mas tristes de nuestra memoria como la invasión a nuestro continente iniciaron con eclipses.

Conclusiones

Tendremos un eclipse solar (Willka Jiwaña) que será a las 16:38 y 16:44 horas (Bolivia); además tendremos una Jayri Paxsi(luna negra) de 14:42 a 16:00 horas, lo que significa que nuestro Padre Willka y Madre Phaxsi estarán oscuros al mismo tiempo.

He visto por las redes sociales a mucha gente espiritual hablar sobre los beneficios que trae este tipo de fenómenos a la vida. Puede ser que los ignoren, pero están llamando a hacer círculos de bendición, cantos, actos chamánicos y ceremonias, etc. Nada más falso, porque se ve en estos momentos que el conocimiento que dicen tener no tiene ningún tipo de contenido real. Si ustedes quieren, pueden preguntar esto que escribo a nuestros abuelos y abuelas, ahí está la fuente ancestral viviente más antigua, quienes saben aún los misterios del universo.

 

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Para terminar, es importante cubrirse las cabezas, en especial a las wawas que son más susceptibles a percibir o enfermarse con estos fenómenos, las mujeres embarazadas ponerse Wak'as (fajas), no tener relaciones sexuales durante la tarde, no iniciar ningún tipo de proyecto o trabajo, debemos resguardarnos ante esta energía.

Es importante comprender la sabiduría desde los relatos, ahí se encuentra el contenido místico verdadero, cualquier otra cosa es pura fantasía, si hacemos eso, en verdad volveremos a entender y honrar el camino de nuestros antepasados.

Jallalla

 

 

Tupak Wayra

publicado en Camino Ancestral Bolivia